1 de October 2016

El origen de la madre Teresa, una fuente de disputa entre albaneses y macedonios


Tanto albaneses como los macedonios celebrarán a la nueva santa madre Teresa de Calcuta, que los dos países reivindican como propia, una discusión tan compleja como la historia de los Balcanes.

Detrás de esta batalla subyacen las rivalidades étnicas y de identidad entre albaneses y eslavos en la región donde nació la religiosa de los pobres.

Albania, que es un país mayoritariamente musulmán, bautizó su aeropuerto, uno de los principales hospitales y una plaza en Tirana con el nombre de la religiosa. Una escultura de la religiosa domina del lado albanés el lago Ohrid, que separa ambos países.

En Macedonia, un país mayoritariamente ortodoxo, donde hay una fuerte minoría de albaneses, una autopista y un hospital llevan el nombre de la misionaria. Asimismo, la casa donde nació la misionera fue convertida en un museo, que recibe cerca de 500 personas cada día.

– Kadare entra en el debate –

De nombre secular Agnes Gonxha Bojaxhiu, la madre Teresa nació el 26 de agosto de 1910 en Uskub (actualmente Skopje) una ciudad multicultural del Imperio Otomano. Skopje es actualmente la capital de Macedonia, pero pertenecía entonces a Albania. Su madre era una albanesa cuya familia provenía de Kosovo.

Pero el origen de su padre, que murió cuando era apenas una niña, no está tan claro. Los albaneses lo reivindica como uno de los suyos, mientras que en Macedonia hay quienes sostienen la tesis de que pertenecía a los valacos, un pueblo eslavo ortodoxo de los Balcanes.

“La madre Teresa nació en Skopje, pero nunca se la designa como macedonia”, dijo el historiador albanés Moikom Zeqo. Ella “siempre habló de sus orígenes albaneses y de su misión universal”, insistió el experto.

Los macedonios prefieren hacer referencia al lugar donde nació, Skopje.

“Sabemos que es una de las nuestras”, indicó Valentina Bozinovska, directora de la Comisión Nacional de Comunidades Religiosas de Macedonia.

La madre Teresa dejó su tierra natal a finales de la década de 1920 para instruirse como novicia en Irlanda. Después emprendió su viaje a India en 1929.

Desde entonces, la Segunda Guerra Mundial, la desintegración de Yugoslavia, los conflictos de la década de 1990 convulsionaron la región de los Balcanes.

Su madre y su hermana dejaron Skopje para vivir en Tirana en la década de 1930, pero la religiosa tuvo prohibida la entrada al país durante la dictadura comunista de Enver Hoxha. Sólo pudo volver en 1989, cuatro años después de la muerte del dictador, un año antes de la caída del comunismo para visitar la tumba de sus seres queridos.

“La gente célebre pertenece a toda la humanidad, pero también tienen raíces, una nación a la cual están vinculados por lazos de sangre”, dijo a la AFP el escritor albanés Ismail Kadare.

– Una ciudadana india –

Para Maja Vaneska, una macedonia de 28 años, “ella nació aquí, fue criada aquí, vivió aquí, jugó con sus amigos en el lugar donde estamos. Es un hecho que es de Skopje”.

En ese país están previstas varias actividades para celebrar su beatificación, entre ellas una misa el 11 de septiembre, con un enviado del papa. Asimismo, el Banco Central va a acuñar una moneda en su nombre.

Antes de su muerte en 1997, la religiosa visitó el país en cuatro oportunidades.

Para Valentina Bozinovska, la religiosa es una símbolo de la “unificación cultural”, en un país en que un cuarto de la población son albaneses, que se quejan de que los monumentos a la madre Teresa a menudo están reseñados en macedonio o en inglés pero no en su lengua.

Entonces, queda remitirse a lo que decía la propia madre Teresa.

“Por sangre soy albanesa, por mi nacionalidad, soy india. Por mi fe soy una religiosa católica. En relación a lo que fue mi llamado, yo pertenezco a este mundo. Y en lo que concierne a mi corazón, pertenezco entera al corazón de Jesús”, escribió.

Cuando Albania reclamó sus restos, Nueva Delhi respondió escuetamente que la religiosa “descansaba en su país, en su tierra”.

Esta controversia disgusta a la directora del memorial de Skopje, Renata Kutera Zdravkovska, que recuerda el legado de la religiosa.

“Yo creo que ella estaría realmente molesta con este tipo de debates”, afirmó.


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