25 de Junio 2017

Japón, país del té, se deja seducir por el café de alta gama

Por: Gerardo Rafael



En el país del té, los japoneses saborean el café a su manera: lo dejan en manos de especialistas que les sirven la bebida con aroma a lichi, condimentado con jazmín o un expreso ‘Chardonnay’ en un vaso de vino, a lo gourmet.

Los pequeños bares que sirven estas exquisiteces para los paladares más exigentes están de moda en el archipiélago.

Japón importa unas 430.000 toneladas de café por año, justo por detrás de Estados Unidos y de Alemania, y se enorgullece de contar con algunos de los mejores expertos del mundo en este arte.

“El hecho de que existiera la cultura del té ha ayudado a Japón a apreciar el café como producto de lujo”, estima Miki Suzuki, de 32 años, mejor barista del archipiélago.

“Los japoneses tienen un paladar extremadamente sensible y saben detectar las sutiles diferencias en el gusto”, asegura.

La joven ha convencido al jurado con una bebida con aromas cítricos y con nitrógeno, una técnica utilizada por los cerveceros para obtener una espuma cremosa. La sirvió en copas de champán.

A ella, “al principio no le gustaba el café”. Ahora tiene un único objetivo: “convertirse en la primera mujer barista en ganar el título mundial”.

Japón cuenta con un palmarés impresionante en el World Barista Championship (WBC), con un ganador en 2014, Hidenori Izaki, y un finalista en 2016, Yoshikazu Iwase.

Sus puntos fuertes: la creatividad, las mezclas y el perfeccionismo.



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