8 de Diciembre 2016

La sequía afecta la producción de café robusta en Brasil


La sequía que afecta a ciertas áreas de cultivo de café en Brasil por segundo año consecutivo ha diezmado la cosecha de robusta y podría afectar la producción en 2017, un fenómeno que ha empujado los precios de este grano a niveles récord.

Combinando todas las variedades de granos, el principal productor y exportador de café del mundo debe ver su producción aumentar 14,8% este año, en comparación con 2015.

Se estima que Brasil producirá 49,6 millones de sacos de 60kg en 2016.

Sin embargo, la previsión es que la cosecha de robusta -que representa casi17% de la producción total del país- caiga 25% con respecto al año anterior. Los 8,3 millones de sacos esperados para 2016 de esta variedad constituyen el nivel más bajo en 12 años, según las previsiones de la Compañía Nacional de Abastecimiento (Conab).

Esta caída se explica principalmente por la sequía que afecta el estado de Espíritu Santo, principal zona de cultivo de café robusta, una variedad menos costosa, utilizada sobre todo en mezclas.

En ese estado, la caída de la producción de robusta supera el 30%.

“Las precipitaciones habituales son de entre 900 y 1200 mm por año. Este año han caído sólo 400 mm de lluvia y 464 mm en 2015”, dijo Antonio Joaquim de Souza Neto, presidente de Cooabriel, la mayor cooperativa de café robusta en Brasil, ubicada en el estado de Espirito Santo.

Los 5.000 caficultores de la cooperativa producirían sólo 600.000 sacos este año, en lugar de los 1,5 millones habituales.

“Recogemos menos granos, y debido a la falta de agua, los que obtenemos son de menor calidad: son más pequeños y livianos. En 2014, habíamos sacado 5.200 sacos de 60kg de mis cultivos. He cosechado 3.200 en 2015 y 2.000 este año”, dijo a la AFP, De Souza Neto, propietario de 100 hectáreas de cultivos.

– Previsiones inciertas –

La caída de la producción también es una consecuencia de la reducción de la superficie de cultivo del café robusta, que pasó de 482.000 en 2015 a 463.700 hectáreas en 2016.

En las zonas afectadas por la sequía, los productores de café han optado por otros cultivos o por la ganadería.

Otros han emigrado a zonas con condiciones climáticas más favorables. Entre enero y agosto de 2016, el café robusta representó sólo 2,4% de las exportaciones brasileñas de café, contra 85,9% que representó el café arábica, de acuerdo con el Consejo de Exportadores de Café de Brasil (Cecafé).

Históricamente más barato, el robusta brasileño es buscado principalmente por productores que reducen los costes de elaboración de su café soluble mezclándolo con el arábica.

“Pero la mala cosecha en 2016 provocó un aumento de la cotización del café robusta, que alcanzó un precio récord, obligando a los tostadores a sustituirlo por arábica de menor calidad”, afirma Renato Garcia Ribeiro, investigador del Centro de Estudios Avanzados en Economía Aplicada (Cepea).

El viernes, según la Cepea, la bolsa de 60 kg de arábica costaba 153,36 dólares frente a 138,13 dólares por bolsa de robusta, una diferencia ínfima en relación a los precios de 2015, cuando la diferencia era casi el doble.

El pronóstico para la cosecha de 2017 es todavía incierto. “Las primeras floraciones ya han comenzado en las áreas de arábica, pero las de robusta se retrasaron porque las lluvias han sido débiles. En el mejor de los casos, la producción será casi idéntica a la de 2016”, señala Garcia Ribeiro.

Brasil es el mayor productor y exportador mundial de café de distintas variedades.

Vietnam es líder en la producción y exportación de café robusta, con 27,5 millones de sacos cosechados en 2015, 20 millones de sacos exportados, contra 4,17 millones de sacos exportados por Brasil, según la Organización Internacional del café.


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