10 de Diciembre 2016

Los Ángeles se lanza a la caza de los ricos que malgastan agua


Sus enormes propiedades rodeadas de jardines utilizan tanta agua como 90 casas pero las astronómicas facturas los traen sin cuidado. ¿Cómo hacer para que los vecinos adinerados cierren el grifo y colaboren en los esfuerzos contra la sequía en California?

Algunos, como el sitio web de investigación Reveal, optan por aplicar el método duro: revelar la identidad de los “mega-consumidores” para avergonzarlos e incitarlos a reaccionar.

Hace un año, Reveal escribió que 100 habitantes de los lujosos suburbios de Los Ángeles, como Bel Air y Beverly Hills, gastan cantidades industriales de agua. Solo una de estas residencias utiliza 44 millones de litros de agua por año, lo mismo “que 90 familias”.

El mes pasado, la página –vinculada al Center for Investigative Reporting– publicó, con la ayuda de imágenes satelitales, siete nombres de los supuestos “Príncipes mojados de Bel Air”.

Entre ellos figura un exdirectivo de una cadena de televisión, un banquero de inversiones, un productor cinematográfico, el heredero de una cadena de supermercados…

El “shaming” tiene su propia página, savewater.org, creada por las autoridades en la que invitan a denunciar a los vecinos que inundan las aceras o riegan en pleno sol: las estrellas de la telerrealidad Kylie Jenner, Kim Kardashian, los cantantes Kanye West y Barbra Streisand y los comediantes Amy Poehler y Tom Selleck, entre otros, han sido señalados con el dedo en las redes sociales bajo el hashtag #droughtshaming (vergüenza por la sequía).

– ¿Vergüenza o diplomacia? –

“No hay ninguna evidencia de que la vergüenza funcione mejor que cualquier otra cosa”, matiza sin embargo Marty Adams, uno de los directivos de la agencia de suministro de agua y energía de Los Ángeles, DWP.

“Avergonzar no es la estrategia más eficaz”, añadió Stephanie Pincetl, profesora de ciencias ambientales de la UCLA, quien aboga por jugar más las cartas de la facturación, de las multas e incluso de los cortes de suministro.

Aunque no existe un límite en la cantidad de agua que se tiene derecho a usar, el gobernador de California, Jerry Brown, dispuso hace un año y medio el ahorro obligatorio de agua del 25%, y ha publicado los nombres de los municipios que han sido buenos o malos ahorradores.

La ciudad de Los Ángeles también estableció prohibiciones: dejar que surtidores de agua se desborden sobre la calle, lavar el coche con una manguera, dejar de reparar fugas de agua, etc.

Desde hace dos años, una “policía del agua” patrulla Los Ángeles, pero en la actualidad ha quedado reducida a un puñado de agentes que reparten multas simbólicas cercanas a los 100 dólares.

La DWP reforzó recientemente su arsenal dirigido a los grandes consumidores, que debería entrar en vigor este mes, explicó a la AFP Adams.


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