6 de Diciembre 2016

Un cirujano salva a bebés sirios en Líbano


Con su minúsculo tórax abierto, Amena, de nueve meses, espera una cirugía de alto riesgo. Es una de los pequeños refugiados sirios que salva cada semana el cardiólogo libanés Isam al Rasi, a pesar de la falta de fondos para estas operaciones.

“He visto a bebés morir cuando su padre buscaba ayuda para recolectar los fondos” necesarios para la operación, contó emocionado a la AFP el doctor Rasi, el cirujano cardíaco pediátrico más eminente de Líbano.

A pesar de su cargada agenda en un hospital de Beirut, este médico dedica un día por semana a operar a niños refugiados sirios o palestinos en el hospital Hamud, en el sur de Líbano.

A menudo ha renunciado a que le paguen para tratar de reducir el coste de las operaciones para padres sin recursos que huyeron de la guerra en su país.

“Esto forma parte de nuestro deber, no de nuestra profesión. Si hay un bebé que tiene que ser operado, hay que operarle”, dice.

Hoy se ocupa de Amena al Helou, que nació con un corazón con un solo ventrículo.

Alrededor de su pequeño cuerpo cubierto con una sábana verde, el equipo médico trabaja para remediar esa malformación.

El silencio del quirófano solo es interrumpido por los bips de la máquina que controla las constantes vitales de la niña. “Funciona”, dice el cirujano.

Fuera, en la sala de espera, los padres de Amena, Jalil y Amira, esperan ansiosos el resultado de la operación de la menor de sus seis hijos.

Están refugiados en Líbano desde 2013 y Jalil, de 39 años, sustenta a su familia trabajando como temporero en la agricultura. La familia ha tenido que endeudarse para pagar esta operación.


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