5 de Diciembre 2016

Guatemala apuesta por las ciudades intermedias para canalizar desarrollo


En 2032, Guatemala tendrá 22 millones de personas de las que casi un 70 por ciento residirá en las ciudades, lo que convierte a las urbes de tamaño medio en la gran oportunidad para canalizar el desarrollo del país.

“Construir una ciudad mejor es una gran medida de política nacional. Las ciudades son la mejor escuela de civilización”, señaló el exalcalde de Barcelona y responsable de la consultora Idencity, Jordi Hereu, durante su intervención en Encuentro Nacional de Empresarios (ENADE 2016), que en celebró hoy bajo el lema “Acortemos la distancia al desarrollo. Promoviendo Ciudades Intermedias”.

Ciudades como Barcelona o Medellín, convertidas en grandes urbes multiculturales tras la transformación de los últimos años, son el espejo en el que Guatemala aspira a verse reflejado en el mediano plazo gracias al desarrollo de nueve polos urbanos, entre ellas dos ciudades portuarias y dos ciudades turísticas.

Con una inversión estimada de 6.000 millones de dólares, este modelo permitiría generar un millón de empleos en dos décadas y frenar la migración masiva a la capital y a Estados Unidos.

“Es una oportunidad de oro”, afirmó el comisionado presidencial de Guatemala, Enrique Godoy, quien advirtió de los riesgos que este proceso encarna si el Estado no realiza el trabajo de planificación requerido.

“Necesitamos invertir en esas ciudades” para que la gente no quiera salir de ellas, remarcó Godoy, quien aludió a casos como el de Quetzaltenango, donde se espera que multiplique por 6 su tamaño actual en las próximas décadas.

Para garantizar que este desarrollo se traduzca en una mejora de calidad de vida de los ciudadanos es imprescindible “anticiparnos al crecimiento” para diseñar un plan de urbanismo integral que prevea las necesidades de movilidad, educación y servicios sociales de las próximas décadas.

Una “planificación racional” como base del crecimiento, apuntó Hereu, quien aludió al caso del ensanche decimonónico de Barcelona como muestra de la importancia de un buen planeamiento para definir el futuro de una ciudad.

Pero para poder llevar a cabo estas medidas, remarcó el ministro de Finanzas de Guatemala, Julio Héctor Estrado, es imprescindible que las municipalidades cobren por los servicios que prestan: sólo así “las ciudades van a poder financiar su crecimiento”.

Además, el Estado debe reducir la informalidad económica y mejorar su recaudación fiscal: la previsión es que en 2016 ésta sea de un 10,4 %, apuntó el economista Jorge Benavides, cuando requeriría alcanzar un 15 % del producto interno bruto (PIB) para lograr reducir la desigualdad social.

“Sin educación no hay libertad. La educación como motor de la transformación”, terció el exalcalde de Medellín (Colombia), Sergio Fajardo, quien alertó de los peligros de la inequidad como caldo de cultivo de la violencia y la fragmentación social: el “problema no es la movilidad, son las desigualdades sociales”.

La fórmula del éxito, continuó Fajardo, pasa por ganarse la “confianza” de la sociedad siendo coherente y empoderando a las comunidades para dotarlas de capacidades que les permitan canalizar su propio desarrollo, mientras se combate la corrupción.

“En los bolsillos de los corruptos están las oportunidades de los más humildes en América Latina”, sentenció. ACAN-EFE

 


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