Nota de EU89.7
Cómo prevenir los problemas ginecológicos

La salud del futuro no va a tener nada que ver con lo que estamos haciendo ahora.

La siguiente información resume las cinco estrategias preventivas para evitar trastornos genitales y mantener una salud sexual óptima:

Tener una sexualidad sana y no evitar relaciones

  • Las relaciones sexuales son fundamentales para mantener los genitales sanos y sentirse bien. “Mantener relaciones sexuales contribuye a la salud genital”, precisa.
  • Muchas pacientes que pasan largos períodos de inactividad sexual se encuentran con molestias tremendas cuando tratan de reanudar sus relaciones sexuales.

Hidratación genital

  • La sequedad vaginal produce cuadros de dolor e imposibilidad para mantener relaciones sexuales. Dependiendo de la gravedad, existen diferentes soluciones:
  • Ejercicios de rehabilitación precoz de suelo pélvico
  • Láser genital (para tensar y rejuvenecer el tejido vaginal)
  • Cremas con estradiol (para mejorar la calidad del tejido tanto de la vulva como de la vagina
    Infliltraciones de ácido hialurónico genital

Realizar ejercicios de suelo pélvico

  • La finalidad es prevenir la laxitud de los tejidos, el descenso de vejiga, útero o recto, la hipermovilidad de la uretra, entre otros problemas relacionados con la pérdida de orina.
  • “Es muy importante destacar que estos ejercicios deben estar pautados por un fisioterapeuta especialista” y así, evitar posibles complicaciones en casos de pacientes con ciertas patologías.

Acudir periódicamente al ginecólogo

  • Se debe visitar al ginecólogo al menos una vez al año o ante cualquier síntoma o señal de alarma. “Cualquier duda siempre debe ser consultada sin miedo a un especialista”, afirma.

Estar alerta ante los cambios de nuestro cuerpo.

  • Prestar atención a cualquier síntoma o cambio que se observe en el cuerpo es fundamental. Los momentos de más alteraciones en la vida de una mujer serán durante el embarazo, el posparto y la menopausia.
  • La celeridad con la que se comiencen a cuidar los órganos genitales frenará la aparición de problemas ginecológicos. “Por ejemplo, durante los tres primeros meses del posparto, gracias a la alteración hormonal, el cuerpo está muy receptivo para responder al tratamiento y recuperar por completo la musculatura abdominal y pélvica, descensos viscerales o conductas hiperpresivas”.

Hacia dónde apunta el futuro

Según Regina Lorente, “ahora contamos con armas terapéuticas que antes no existían y, sin embargo, no todos los profesionales las conocen”. La falta de formación en este campo es el obstáculo principal al que, opina, se enfrenta el mundo de la ginecología.

Por ello, enfatiza, “se necesita de un trabajo multidisciplinar de nutricionistas y psicólogos para abordar el problema de estas mujeres”. El control de las emociones es fundamental, pues “bajo el estrés se libera cortisol y los tejidos envejecen más rápido”.

“En el momento -añade- en el que empieza a haber un problema emocional (como que la mujer no se sienta a gusto consigo misma), empieza a darse una correlación entre los cambios biológicos y su calidad de vida, la cual se ve mermada”.

Y es ahí, en el aspecto emocional, donde parece apuntar el futuro. “Los médicos tenemos que abrir mucho la mente. La salud del futuro no va a tener nada que ver con lo que estamos haciendo ahora. Sobre todo porque se van a ampliar las perspectivas en el aspecto emocional de la salud”, indica la doctora.

“Debemos conseguir que muchos ginecólogos dejen de transmitir la idea de que los problemas ginecológicos de la mujer entran dentro de un proceso normal de cambio y deben vivir con ello”, asevera.

“Los primeros que tenemos que abrir la mente y formarnos somos los profesionales. Tenemos que empezar a darle importancia a síntomas que antes pasábamos por alto, tener en cuenta las demandas sociales y cambiar el concepto de la consulta médica”, concluye la especialista.

Con información de la agencia EFE