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Una familia devastada por un accidente, transforma su dolor en algo positivo, conozca su historia…

Hoy estuvieron como invitados en el programa Héctor Morales, analista de comunicación de Naciones Unidas, Flor de María Orellana, directora de la Asociación de Prevención y Atención de la Seguridad Integral en el Tránsito (Apasit), y Manuel Alberto Morales, del Movimiento Juvenil Embajadora Flor de María. Los tres están involucrados en el proyecto de Apasit […]

Hoy estuvieron como invitados en el programa Héctor Morales, analista de comunicación de Naciones Unidas, Flor de María Orellana, directora de la Asociación de Prevención y Atención de la Seguridad Integral en el Tránsito (Apasit), y Manuel Alberto Morales, del Movimiento Juvenil Embajadora Flor de María.

Los tres están involucrados en el proyecto de Apasit que busca es establecer y sustentar las relaciones entre los habitantes, formar un modelo de participación y organización social civil que permita realizar actividades que incidan en las políticas públicas sobre prevención y atención a la seguridad en el tránsito de las personas.

Su familia fue sufrió una dura experiencia cuando un integrante de la familia murió en un accidente de tránsito. Una página en su vida que no ha borrado el recuerdo del ser querido, sino que, por lo contrario, les ha inspirado para trabajar con el fin de “transformar el dolor en algo positivo”.

Esta es su historia… su relato.

FLOR DE MARIA ORELLANA

Hace cuatro años y tres meses de que cambio mi vida. A un camino desconocido, pero siempre con un propósito. Como familia siempre hubo un objetivo: mantenernos juntos. No importa cómo ni dónde, pero siempre juntos.

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El 16 de agosto de 2013 nos cambia todo. Muere mi hija grande, Flor de María. Mis otros hijos, Manuel y Celia María, iban en el mismo automóvil y quedan heridos. Fueron colisionados por alguien que iba a excesiva velocidad.

Manuel me llama. Me dice que pasó algo feo. Cuando llegué al lugar no me imaginé encontrar un cuadro tan horrible. Cualquier padre desea lo peor para él, menos que les pase algo a sus hijos.

Pero en ese momento no se pueden hacer cambios. Era ver a mi hija muerta y a mis otros hijos, lastimados.

En un mismo día tenía a dos de mis hijos en el intensivo y a otra en una funeraria. Un cuadro que no se lo deseo a nadie.

Pero poco tiempo después me hice fuerte. Me dije: ‘puedo salir adelante’. Lamentablemente mi familia no es la única que sufre. Ahí surge el Movimiento Embajadora Flor de María. Ella soñaba con ser embajadora. Ahora es nuestra embajadora en el cielo. Ahí sur Apasit.

Cuando ocurre un accidente, uno viendo con morbo… a veces alegamos por el tránsito y se olvidan de que ahí quedó una familia destruida.

Qué ha encontrado en el trabajo de Apasit

En cada experiencia que uno escucha, unimos dolores, amores y esfuerzos. Principalmente me relaciono con mamás que han pasado por esta situación. Es la fuerza de las madres la que transforma el cambio.

Buscamos no revictimizar a las víctimas, no encontrar morbo en ello. Entender a las familias, porque no es una persona lastimada.

HÉCTOR MORALES

Flor de María tenía 19 años cuando fue el accidente. Ella llevaba a sus hermanos al cine, un viernes a las 3 de la tarde. Nosotros nos ponemos a pensar, en cuestión de tres días, qué estaba ocurriendo. Porque en el momento, uno no tiene capacidad de reconocer lo que está pasando.

Pasa uno por el reclamo de ¿por qué pasó? Pero luego uno llega a la la reconstrucción de por qué pasó ese momento.

Ahora la fuerza es el recuerdo de Flor de María y la actitud de nuestros dos hijos Manuel, que entonces tenía 15 años, y Celia, 17. En el momento, mi esposa dijo hay que “transformar el dolor”. Entonces pensamos como pasar del duelo y transformar el dolor en algo positivo.

Luego comenzamos a leer sobre la siniestralidad vial. la Organización Panamericana de la Salud tienen responsabilidad en investigaciones de este tipo. Luego, encontramos que en 2005 se declaró que el tercer domingo de noviembre se conmemoraría el día en memoria de víctimas de accidentes de tránsito, para que no se quede todo en cifras frías.

También comenzamos a examinar Guatemala, y comenzamos verla en el mundo. Los datos del país señalan que hay 12 por cada 100 mil muertes por hechos de tránsito.

No es una tasa peor a nivel de la región, sino media. Cuando vemos el último informe a septiembre de 2017, van 1 mil 138 muertes por accidentes de tránsito.

Sin embargo, también encontramos las falencias en otros temas que no están en las  estadísticas de hechos de tránsito. Hay una dispersión institucional en el manejo de estos problemas.

Hay una Ley de Tránsito con un mismo manejo, pero con interpretaciones distintas. Está la Unidad de Conservación Vial (Covial), la Policía Nacional Civil (PNC)… hay muchas instituciones, pero no hay una rectoría para el tema de tránsito. Se supone que debería ser el Departamento de Tránsito.

Conocimos a la otra persona

Conocimos a la otra persona implicada en nuestro caso, y es una buena persona. Esta persona, que no mencionamos su nombre, por respeto, lleva un vacío muy grande en su corazón.

Ahora nos hemos ayudado mutuamente, nos hemos comunicado con él. Él lamenta mucho lo que pasó.

Tuvimos una reunión para perdonarle. Yo diría que en un 99 por ciento no hay ninguna intencionalidad de que un accidente ocurra. Si le preguntamos a cualquiera, nadie tiene intención de cometer uno. El factor velocidad es letal en cualquier circunstancia.

MANUEL ALBERTO MORALES

El consuelo se encuentra en el recuerdo. El alimento de mi alma es Dios y la música. Eso me ha mantenido en pie. El recuerdo de mi hermana es latente todos los días.

Hay autoridades que se quedan de brazos cruzados y eso no puede seguir así. Eso me motiva a luchar contra la violencia.

Es muy complicado. Uno puede ser amigo de la persona que maneja ebria, pero debe tener un trato como un consejo de un amigo… de un hermano, porque está poniendo en peligro su vida y la de otros. El automóvil es un arma y si no está en sus cabales no va a tener el control de ese arma.

Quería ser futbolista

Desde los 4 años comencé en una academia brasileña de futbol en Guatemala. Sin embargo, lamentablemente ya no pude jugar más. Una semana antes sufrí una lesión en una rodilla, pero con el accidente, ya no pude hacer deporte. Entonces me agregué a la música.

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