Emisoras Unidas - Sergio Ramírez: “Escribir para ganarse premios, arruina la escritura”

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Sergio Ramírez: “Escribir para ganarse premios, arruina la escritura”

“La literatura ilumina, relata, pero no da soluciones. Un libro que se quiere convertir en manual de cultura política, fracasa".

El escritor nicaragüense Sergio Ramírez Mercado fue galardonado con el Premio Cervantes 2017, el más importante de las letras hispanas. Hoy en el programa A Primera Hora, el literato recordó la mañana del 16 de noviembre de año pasado cuando por la vía telefónica, el ministro de Educación, Cultura y Deporte de España, Íñigo Méndez de Vigo, le daba la noticia.

Meses después, expresa: “Yo sabía que estaba en la lista desde convocatorias anteriores. Sin embargo, uno lo que tiene que hacer con los premios, es olvidarse de la pasión de los premios… escribir para ganarse premios, arruina la escritura”.

  • “Yo no vivo de la escritura para un premio. He disfrutado de este premio, sí… sé el valor que tiene. Antes lo recibieron José Luis Borges, Juan Carlos Onetti, Mario Vargas Llosa, Alejo Carpentie… entonces, me siendo bien acompañado, y subir a esta plataforma es un gran halago”.

¿Recuerda cómo se enteró que había ganado el premio?

  • “Me llamó el Ministro de Educación de España a mi casa, muy temprano por la diferencia de horarios con Nicaragua, para decirme que me habían concedido el premio Cervantes. Uno entra en un estado de la realidad que no acaba de entender”.
  • “La noticia comenzó a entrar en la radio, en la televisión, en los cables, y la casa se comenzó a inundar de gente, de amigos, de familiares… llamadas telefónicas. Entonces establecimos un comando para atender las llamadas y a la prensa. Comencé a tender llamadas de medios de España, México, Argentina… Colombia.

Usted fue Vicepresidente de Nicaragua. Alguien se pregunta cómo puede Sergio Ramírez ser un ganador en un país lleno de gente derrotada…

  • “Vivimos en un área del mundo donde hay gente derrotada, pero también hay gente triunfante. Es una gran dicha que me hayan dado el premio 50 años después que el nobel guatemalteco Miguel Angel Asturias”.

¿Lo inspiró Asturias?

  • “Lo he leído desde muy joven, pero yo lo pongo como ejemplo porque salió de la provincia y puso el nombre de Centroamérica en alto en el mundo. Creo que a la derrota, la pobreza y la marginación, nos salva la imaginación. Tenemos escritores, escultores… músicos, y eso debe balancear la idea negativa que hay de Centroamérica”.

¿Cómo analiza la falta de oportunidades en la región?

  • “Creo que el primer producto de exportación de nuestros países es la gente. Y por lo tanto es el que más divisas produce. Esto no debería ser. Los centroamericano deberían tener oportunidades en su propio país: educación, trabajo, bienestar”.
  • “No es cierto que nuestros compatriotas se van a pasar una vida feliz en Estados Unidos. Viven llenos de dificultades, de amenazas, de miedo a la deportación. Ahora lo vemos con los dreamers”.

¿Cómo pesan esas cicatrices en su vida como político cuando escoge la vida de escritor?

  • “Como escritor, más que como político… son rasgos de la realidad que no pueden pasar desapercibidos en un escritor. La marginación, la desigualdad, el falso sueño, las falsas promesas, los paraísos prometidos nunca cumplidos, las elites que se vuelvan más poderosas económicamente. Eso no se puede dejar por un lado”.

¿Y como ciudadano?

  • “Como ciudadano deseo otra cosa. Si lo que como ciudadano deseo me quedaría sin chamba como escritor, o busco otro tema. Pero ahora estoy con lo que yo llamo la normalidad.

Su última obra: “Ya nadie llora por mí”, se presenta hoy en Guatemala. De dónde surge el personaje central, Dolores Morales…

  • (Sonríe) Dolores Morales es un personaje nacido de la historia contemporánea de Nicaragua. Él luchó contra la dictadura de Anastasio Somoza en el frente Sur. Perdió una pierna, le pusieron una prótesis, trabajo como policía de antinarcóticos y quedó desocupado”.
  • “Después abrió una oficina pública en Managua y siempre le acompañan sus ideales. Ahora ya está viejo, con cincuenta y tantos años. Todo se ha gastado en su vida, menos sus ideales”.

¿Por qué se llama Dolores Morales?

  • “En Nicaragua a los varones les ponen nombres de vírgenes: Dolores, Mercedes, Pilar… Carmen, Guadalupe… y hay muchos ‘Lolos’ Mortales en Nicaragua. He conocido a varios. Me pareció un nombre atractivo”.

¿Cómo fue su paso por la política?

  • “Yo salí de la política hace 26 años. Abandone la escritura en 1976 para meterme a un movimiento de conspiración de lleno para sacar a Somoza. Nunca fui guerrillero, nunca he disparado un arma, he estado en la parte política, intelectual… he estado metido a fondo en eso”.
  • “Cuando eso terminó me despedí con un libro de memorias ‘Adiós muchachos’, porque me involucré en la Revolución y la nostalgia que tengo en mi vida. Si volviera al pasado seguramente volvería a lo mismo”.
  • “Vivíamos bajo una dictadura y creíamos que era posible cambiar el mundo. Yo estaba metido de corazón”.
  • “Entonces vivíamos un país injusto, una dictadura de medio siglo… eso era vergonzoso. Yo tenía 32 años y era de los veteranos. Había muchachos de 18 y de 20 años, como el inspector Morales cuando tomó las armas en el frente Sur”.

¿Cuáles fueron sus puestos en el Gobierno?

  • “Primero fui miembro de la Junta de Gobierno que sustituyó a Somoza, después, Vicepresidente, junto con Daniel Ortega y doña Violeta de Chamorro”.
  • “Cuando vino la derrota electoral, comenzamos a tener contradicciones con Daniel por el rumbo que yo creía que el grupo debería tomar para retomar el poder por la reconquista del voto que habíamos perdido”.
  • “Daniel decía que el poder había que recuperarlo de cualquier forma y comenzamos a diferir. Entonces hubo conflictos y yo me fui del Frente”.
  • “Volví a la política como candidato presidencial, perdí, pero bien. Yo estaba matriculado en la literatura, así que volví al sitio de donde había salido”.
  • “A mí me sacaron del Frente, hubo con congreso convocado por Ortega y me sacaron con otros compañeros. Formamos otro partido con muy mala fortuna política. No tuvimos suerte electoral”.

¿Tuvo fricciones con Ortega?

  • “Fue un proceso desde 1990 hasta 1995 que yo salí del Frente. Yo estaba en la Asamblea porque era diputado. Estaba a la cabeza del grupo Sandinista. Nosotros promovimos una ley que prohibía la reelección de Ortega, prohibía que el jefe del Ejército fuera familiar del Presidente, y lo logramos. Si eso se hubiera sostenido, Nicaragua fuera otra. Pero se revirtió en un pacto entre ortega y Alemán.

Ahora, ¿el presidente Daniel Ortega lo felicitó por el premio Cervantes?

  • (Sonríe) “¡No…! Ni lo esperaba ni me hace falta. Tenemos años de no hablarnos por teléfono. Eso no es algo que a mí me quite el sueño”.

¿Daniel Ortega se parece a Anastasio Somoza?

  • “Yo lo que digo es que los autoritarismo terminan por parecerse, no que Daniel Ortega se parezca a Somoza. Si alguien quiere quedarse en el poder y pasa por la Constitución, las instituciones se terminan deteriorando. El autoritarismo termina pareciéndose. Es como Manuel Cabrera o Jorge Ubico en Guatemala, porque se eligieron por encima de las instituciones”.
  • “El gran problema es que los caudillos se ponen por encima de las instituciones y debería ser al revés, que las instituciones deberían estar sobre los caudillos”.
  • “Eso ahora lo estamos viendo en Honduras, en donde alguien insiste en reelegirse. La idea de alguien que termina su período y se va para la misma casa de donde estaba antes de llegar a la Casa Presidencial, que se va con su mujer al cine… eso no existe en Centroamérica”.

¿Cómo ve los modelos de educación en la región?

  • “Nosotros somos víctimas de unos sistemas de educación obsoletos y deficientes. No es que las escuelas privadas sean de calidad, sino que las públicas deberían ser de calidad desde el principio, enseñando a los niños que la democracia es el único sistema en que pudiéramos vivir con valores éticos. Ese es un sueño que debemos cumplir, por eso tenemos ciudadanías disminuidas”.

¿La literatura podría llegar a hacer esa conciencia?

  • “La literatura ilumina, relata, pero no da soluciones. Un libro que se quiere convertir en manual de cultura política, fracasa. La literatura enseña, pero el lector tiene que sacar sus propias conclusiones”.

¿Qué les diría a los jóvenes?

  • “Un estudiante en Guatemala me decía: ‘Yo quiero ser político, ¿qué necesito para eso?’ Entonces me dije: ‘Este joven ya es de este siglo’. Significa que todo lo ocurrido en los años de 1980, ya es prehistoria para él. ¿Qué sabrá de la guerra civil que se vivió en Guatemala, El Salvador, Nicaragua,, de las intervenciones en Honduras o Costa Rica… de heridos?”.
  • “Si no sabemos la historia, volvemos a cometer los mismos errores. La historia se debería enseñar de manera crítica. En los textos escolares debe contarse lo que realmente se vivió”.

¿La historia de Nicaragua sobrevivirá después de Ortega?

  • “La gran ilusión de los políticos es quedarse hasta su muerte y planear lo que va a pasar después de su muerte. Sin embargo, nadie puede planear nada después de su muerte. Esa es una quimera. Los países siempre quieren cambios, hay relevo de generaciones y hay nuevas ideas”.

¿Cuál es la quimera de Sergio Ramírez?

  • “Que Centroamérica llegue a tener regímenes democráticos, respetuosos, con respeto a los derechos humanos y menos desigualdad social”.

TRAYECTORIA

Sergio Ramírez Mercado. (Masatepe, Masaya, 5 de agosto de 1942). Escritor, periodista, político y abogado nicaragüense, fue vicepresidente de Nicaragua durante los años 1985-1990.

  • En 1959 ingresa en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de León y un año después funda la revista experimental literaria «Ventana», encabezando el movimiento literario del mismo nombre junto a Fernando Gordillo.
  • En 1964 se gradúa como doctor en Derecho, recibiendo la Medalla de Oro como mejor estudiante de su promoción.
  • En 1968 y 1976 es elegido secretario general de la Confederación de Universidades Centroamericanas (CSUCA), con sede en Costa Rica.
  • inicia su carrera literaria como escritor de cuentos: «El estudiante» (1960) y tres años después publica una recopilación de «Cuentos».
  • En 1970 aparece su primera novela, «Tiempo de fulgor», alternando, hasta hoy día, la narrativa con el ensayo y el periodismo.

Escuche nuevamente el programa aquí: ▼

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