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Pirámide de alimentación para los pacientes con enfermedad renal crónica

Estos son los aspectos que componen una pirámide que ayuda a las personas con enfermedad renal crónica.

Pacientes con enfermedad renal EU Emisoras Unidas Guatemala

La pirámide de la alimentación para los enfermos renales crónicos permite adaptar sus hábitos nutricionales a las particularidades de la enfermedad poniendo especial énfasis en el control de proteínas, fósforo, potasio y sodio, además de tener una vida activa, según un artículo de la agencia EFE.

Cuatro caras de una pirámide

La pirámide de la alimentación saludable para la enfermedad renal presenta cuatro caras, sobre una base cuadrada, que además se muestran como un recortable para crear la pirámide en tres dimensiones, una herramienta visual para el paciente y su familia.

Alimentación saludable: similar a las pirámides nutricionales de dietas equilibradas y con los alimentos más recomendables en la base y los de menos consumo en la cima.

Alimentos en función de su contenido en potasio: colores como un semáforo ayudan a limitar los alimentos con el fin de reducir el potasio y las técnicas para preparar y cocinar frutas y verduras.

Alimentos en función de su contenido en fósforo: Al contrario que el potasio, el fósforo es difícil de reducir a través de los diferentes métodos de manipulación y cocción de los alimentos. La excesiva ingesta de fósforo en el paciente renal se relaciona con el desarrollo de enfermedades como la arteriosclerosis y el hiperparatiroidismo. Dependiendo del origen del alimento, la biodisponibilidad o asimilación por el organismo es diferente. En el caso del fósforo de origen vegetal, la biodisponibilidad es menor, mayor en el fósforo de fuente animal, mientras que el de los aditivos, la absorción es casi del 100%, siendo la peor fuente. Se recomienda evitar consumir, de mayor a menor, alimentos procesados, carnes, lácteos, frutos secos y legumbres.

Actividad física: Debido a la enfermedad y al tratamiento médico de los enfermos renales, su actividad física disminuye. Por ello, se aconseja a los pacientes realizar una actividad física moderada, practicando ejercicios aeróbicos de forma rutinaria. Pero son los profesionales son los que deben recomendar la dieta y el ejercicio adecuado en función de la situación de cada paciente.

Con información de EFE Salud

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