Nota de EU89.7
La ininteligible musa de Salvador Dalí

Gala, la musa del pintor español Salvador Dalí,  fue sin duda una de las musas más polémicas del arte. Te invitamos a un recorrido a través de la vida de esta enigmática mujer. ¿Quién fue Gala? Elena Ivanovna Diakonova, nació en 1894 en Kazán Rusia. La menor de 3 hermanos, con once años pierde a …

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Gala, la musa del pintor español Salvador Dalí,  fue sin duda una de las musas más polémicas del arte. Te invitamos a un recorrido a través de la vida de esta enigmática mujer.

¿Quién fue Gala?

Elena Ivanovna Diakonova, nació en 1894 en Kazán Rusia. La menor de 3 hermanos, con once años pierde a su padre, su madre al poco tiempo se casa con un abogado, con el que Gala mantenía una magnífica relación y gracias al cual puede recibir una buena educación.

Fue una alumna brillante y una joven muy decidida,  al finalizar sus estudios en el instituto femenino M. G. Brukhonenko se dedica a dar clases a domicilio, recomendada por los directores de su instituto.

A los 19 años se trasladó a un sanatorio en Cladavel- Suiza para tratarse la tubercurlosis que tenía tiempo afectándola y de la que logró liberarse en 1914.

¿Cómo se conocieron Gala y Dalí?

Gala conoce a Dalí en 1929 y desde ese momento la vida de ambos cambia totalmente. Dalí se encontraba en París invitado a la presentación de la película “Un Chien Andalou” (Un Perro Andaluz) en la que había colaborado junto a Luis Buñuel.

Durante su estadía en Paris, decidió invitar a distintas personalidades a pasar una temporada en Cadaqués, un municipio de Cataluña. Los elegidos para compartir la velada veraniega fueron: Camille Goemans un poeta belga y su compañera, el surrealista René Magritte junto a su esposa, Luis Buñuel y por último Paul Eluard junto con su esposa Gala y la hija de ambos: Cécile.

Desde el momento que Dalí conoció a Gala se enamoró perdidamente de ella, sin importar que estuviera acompañada por su esposo y su hija, ni que fuera 10 años mayor que él, el artista sucumbió ante sus encantos misteriosos.

Por parte de Gala el amor no fue tan inmediato, las excentricidades de Dalí la sorprendieron e impactaron al punto de no querer compartir con el artista, pero justamente el misterio oculto en sus acciones desesperadas por atención fue lo que le prendió la chispa de la curiosidad.

El amor desenfrenado de Dalí por Gala

El amor que sintió Dalí por Gala iba más allá de lo común, el artista la veía como una diosa, la admiraba por encima de todas las cosas, era su alma gemela y su razón de ser. Incluso, Dalí comenzó a firmar sus pinturas como “Gala-Dalí” bajo la explicación que sin ella él no pudiera pintar, no tendría razón de ser.

Dalí se entregó en cuerpo y alma a Gala, le compró un castillo y para mantener su individualidad la única forma de acceder que tenía era con un permiso firmado y sellado por su esposa con días de anticipación.

La relación entre ambos es una de las más extrañas en el mundo de las artes, ella desempeñaba el papel de madre espiritual, era su musa y su inspiración, pero no era una esposa común, puesto que no había una relación matrimonial estable.

El amor de Dalí por ella era tan ciego e incondicional que la dejaba ser libre, con todos sus caprichos sociales y sexuales.

La belleza misteriosa de Gala

De rasgos fuertes y únicos, Gala Éluard Dalí fue musa de múltiples artistas. Era considerada una de las mujeres más enigmáticas de la época y pocos podían resistirse a su mística esencia y al magnetismo de sus ojos.

Hay testimonios de distintas personalidades que tratan de describir la magia en los ojos de la emblemática Gala.

La infidelidad como parte de su naturaleza

La aclamada Gala, era conocida por su particular carácter y su liberalismo. Nunca le fue fiel a ninguno de sus amantes y Dalí no fue la excepción.
La mujer tenía un sinfín de pretendientes a sus espaldas y los utilizaba para divertirse ocasionalmente. A su primer esposo, Paúl Éluard le fue infiel abiertamente con el pintor alemán Max Ernst.

Ante esta situación, Dalí reaccionaba con tranquilidad y comentaba “Soy el rey de los cornudos”, nunca fue un secreto que Gala mantenía relaciones emocionales y físicas con cuanto hombre llamaba su atención, pero el pintor estaba tan obsesionado con su musa que las ignoraba, y profesaba que esas infidelidades eran cometidas por la “Gala-persona”, no por la “Gala-ideal”.

¿Cómo describe Dalí a Gala?

En su libro autobiográfico “La Vida Secreta” describe la sensación de ver a Gala por primera vez:

“Estaba destinada a ser mi Gradiva, la que avanza, mi victoria, mi esposa.”

“Yo puliría a Gala para hacerla brillar, hacerla lo más feliz posible, cuidar de ella más que de mí mismo, porque sin ella, todo terminaría.”

“Llamo a mi esposa: Gala, Galuska, Gradiva; Oliva por lo oval de su rostro y el color de su piel; Oliveta, diminutivo de la oliva; y sus delirantes derivados: Oliueta, Oriueta, Buribeta, Buriueteta, Siliueta, Solibubuleta, Oliburibuleta, Ciueta, Liueta. También la llamo Lionette, porque cuando se enfada ruge como el león de la Metro-Goldwyn Mayer.”

 

Gala y Dalí estuvieron casados por 53 años, la muerte de Gala le causó una terrible depresión al artista, al punto de que se negaba a comer.

Tomado de: http://culturizando.com/gala-la-enigmatica-musa-salvador-dali/