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Analistas destacan los posibles escenarios en las próximas elecciones generales

Los tránsfugas están molestos porque están en riesgo de no poder reelegirse.

Guatemala está a seis meses para que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) convoque elecciones generales, las cuales deben llevarse a cabo en el transcurso del año 2019.

Renzo Rosal, politólogo; Erick Spiegler, abogado y catedrático universitario e integrante de Primero Guatemala, y Manfredo Marroquín, presidente de Acción Ciudadana, analizan posibles escenarios respecto de la actividad política en Guatemala.

RENZO ROSAL

A pesar de que en abril de 2016 se emitió el decreto 26-2016, relativo a las reformas electorales, el análisis fue muy amplio. Creo que hay algunas reformas son temas que se pudieron profundizar más.

Hay dos temas en los que sí profundizó: la fiscalización de las finanzas de los partidos políticos y el control a la relación de medios y partidos. Ahora los partidos ya no pueden contratar de forma individual los espacios en los medios de comunicación.

En esos dos temas hay un buen  nivel de profundidad y hay materia para que el TSE deje de ser una entidad que solo organice elecciones. En el mundo ahora los órganos electorales se encargan de regularizar el sistema de partidos políticos y contribuyen a la participación ciudadana.

¿Qué piensa de los amparos presentados por cámaras de medio en ese sentido?

Hasta marzo estuve a cargo del control y fiscalización de medios. Miembros de las cámaras lo habían planteado. Estoy en contra de lo que plantea el recurso. Debe hacerse un análisis de la Corte de Constitucionalidad (CC). Si se suspende se estancaría el tema. Regular esa relación, es muy bueno, porque en el caso guatemalteco es perversa, opaca.

¿Qué debería pedirse en las próximas elecciones a la ciudadanía?

Creo que hay que aumentar la capacidad de exigibilidad del elector. Siempre se nos dice que tenemos un poder, pero en la práctica no hemos utilizado esa fuerza. Eso implica no votar por los mismos, no caer en la manipulación, demandar planes y que se explique de dónde vienen los fondos para su campaña.

Los diputados llegan aunque uno lo les dé el voto

La gente está cuestionando el tema de los listados cerrados. Eso no quedó en las reformas electorales. Está claro que los diputados llegan por el voto de los electores. Pero el 75 por ciento de 158 son diputados son distritales. Hay una enorme tarea por hacer en los distritos más grandes, para que los electores no vuelvan a elegir a los diputados que hoy tienen, muchos de los cuales tienen una trayectoria que no necesariamente es buena.

Las elecciones deberían ser un pulso entre programas, pero ahora será un pulso muy cerrado. Lo importante es que las elecciones del 2019 serán un proceso transitorio en términos de pensar que será en 2024 cuando haya una renovación político electoral.

ÉRICK SPIEGLER

¿Ve usted figuras políticas perfiladas para la futura contienda presidencial?

No, pero ese no es el problema. El problema es que actualmente estamos con mucha preocupación porque no están definidas las reglas del juego. Existe una propuesta de ley que viene del Congreso, y que fue remitida a la CC. El decreto 4-2018 que remitido el 23 de enero y, a la fecha, no se ha emitido opinión.

El 19 de junio presentamos un memorial a la CC para pedirle que remita esas reformas al Congreso, que llevan la importancia de las exigencias ciudadanas que se comenzaron a manifestar en 2015.

En realidad, el Congreso lo que hizo fue un chapuz porque no se plasmaron las demandas ciudadanas como la revocatoria del mandato por el voto popular. No se quiere que haya una renovación de la clase política. Y en la CC tampoco hay voluntad.

Esa es la preocupación, más allá de quiénes se vayan a postular.

¿Hay algo nuevo en las reformas?

El tema medular, de fondo, es el del financiamiento. El origen del dinero para las campañas políticas que generan actos de corrupción cuando la gente ya está en el Gobierno.

La campaña anticipada es problema, pero no es el principal. El problema seguirá siendo la transparencia del origen de los fondos. Como las reformas aún no están en vigencia. Si el TSE no fiscaliza de donde vienen los fondos y los favores políticos, el Gobierno se hace no para el pueblo, sino para los grupos que ostentan el poder económico.

Ya hemos visto de que ahora no solo es el empresariado, sino el narcotráfico y el Contrabando los que nos tienen sumidos en un Estado cuasi fallido, que no atiende el bien común.

Es importante dotar de herramientas al TSE, ahora que existe el efectivo ejercicio de control y la fiscalización.

Cuando los partidos no están fiscalizados y rebasan los techos presupuestarios, es más peligroso porque no sabemos de dónde viene el financiamiento anónimo. Este dinero ya está condicionado para fomentar la impunidad.

¿Qué aconsejar a la ciudadanía?

Es muy importante tener un electorado consciente. Somos capaces de salir a manifestar, pero tenemos que pasar a una posición más activa. El mejor gobernante es aquel que se siente comprometido, que comprende que ese no es un puesto en donde solo va a recibir aplausos.

¿Qué decir de la vieja política?

Que se muera, que se acabe esa vieja política tradicional que siempre ha buscado proteger intereses particulares. Tenemos que ponernos manos a la obra y buscar la renovación de la clase política.

Estamos en un proceso de transición, en un proceso de parto en donde evidentemente hay repercusiones en el ámbito económico.

MANFREDO MARROQUÍN

¿Cómo ve el trabajo del TSE?

El TSE ha hecho un trabajo positivo hasta el momento. Recordemos que la integración del Tribunal es un nombramiento que hace el Congreso. Creo que para los diputados fue un accidente que se haya nombrado magistrados independientes en su actuación.

Técnicamente hay muchos que tienen mucha trayectoria y tengo bastante confianza eneso. Tuvimos una prueba en la consulta popular por el tema de Belice. Salió bastante bien, técnicamente hablando.

Sin embargo, el problema no está en el TSE. El problema está en las reglad del juego y en que antes no hubo la suficiente fuerza para ejercer la ley y hacer los castigos por los abusos que se dieron como el financiamiento o las campañas anticipadas.

Estamos viendo procesos de cancelación

Ahora el TSE está actuando contra esas faltas y delitos. Estamos viendo multas y procesos de cancelación de los partidos que no presentaron sus reportes.

La principal preocupación está en los partidos. Seguimos teniendo partidos débiles. En las próximas elecciones, los partidos políticos, la mayoría van a ser nuevos, entre comillas, nuevos pero con figuras de siempre.

El TSE se está tratando de fortalecer institucionalmente con las nuevas unidades, porque una de las grandes debilidades es que no contaba con herramientas para poder fiscalizar. Hay que ver si tiene capacidad para documentar todo lo que se gasta en una actividad.

¿Dónde está la solución a la política tradicional?

La solución está en que la población ejerza una participación más consciente, más informada. Lo malos gobiernos que tenemos son consecuencia de ese ejercicio del voto. Si no sabemos por quién estamos votando, puede ser que no sea un corrupto activo, pero ya en el gobierno no se sabe quiénes son los que le rodean.

Hemos dado algunos pasos. En el 2015, con la caída de Otto Pérez, gracias a la participación de la ciudadanía, es esperanzador. Hay una ciudadanía cada vez más crítica.

Si no, ahí lo vemos con el actual presidente. La gente votó por él porque parecía ser un político diferente, no tradicional. Sin embargo, salió igual o peor de los más tradicionales de los políticos. Hemos sido una ciudadanía muy apática, y eso nos está pasando la factura.

¿Hay participación ciudadana o falta de esta?

Podría ser más agresivo y rápido el cambio si hubiera mejores reformas, muchas de las cuales el Congreso no quiso. La revocatoria del mandato, la reelección alterna; es decir que puedan reelegirse dejando un período de por medio, que planteamos varias reformas que no tomaron en cuenta.

El político tradicional no se da cuenta que la legitimidad no se logra solamente en un acto eleccionario. Tienen que ser legitimidades con transparencia, con rendir cuentas.

A seis meses de la convocatoria

Estamos a seis meses de la convocatoria, lo más probable es que sea a finales de enero. Antes el peligro era el exceso de bulla y distractores, hoy es la falta de debate y la falta de propuestas. Tenemos una clase política enmudecida, muchos solo se defienden de los señalamientos penales que se les hace.

No tenemos certeza. Los tránsfugas están molestos porque están en riesgo de no poder reelegirse. La única certeza positiva es que la gente esté clara y que tenga sus antenas bien activas para saber cómo votar.

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