Nota de EU89.7

Pandillas definen las fronteras invisibles de El Salvador

Según una ONG los desplazamientos forzados por la inseguridad afectan a “aproximadamente 230.000 personas”.

Pandillas despiadadas definen las fronteras invisibles de El Salvador

Con información de la agencia de noticias: AFP


Casas abandonadas, jóvenes y viejos confinados en tugurios… las pandillas o “maras” siembran terror en El Salvador, se disputan los barrios a sangre y fuego y amenazan a familias enteras cuya única escapatoria es el exilio. 

El callejón del diablo, camino en apariencia bucólico con el majestuoso volcán Chinchontepec al fondo, no es más que maleza y casas en ruinas devoradas por la vegetación tropical.

El Salvador refuerza seguridad para proteger policías de ataques de pandillas

 

Los pandilleros de la mara que reina en este sector de Soyapango, en los suburbios de San Salvador, vaciaron el lugar. Forzados a desplazarse, sus habitantes ahora viven amontonados en casuchas de zinc y madera.

“No les conviene que la gente les vea. Los acosaron, hasta que se vayan”, explica a la AFP uno de los dos policías, fuertemente armados, que patrullan la zona con miedo.

Surgidas en los años ochenta y noventa y con tentáculos en la región y Europa, la Mara Salvatrucha (MS) y la Barrio 18 cuentan con cerca de 70.000 pandilleros en El Salvador, que se concentran por cientos en algunos barrios, según estimaciones oficiales.

Cada banda tiene sus propios territorios. Los maras son “una autoridad local, que ejerce control por medio de la amenaza”, explica Noah Bullock, director de Cristosal.

Según esta ONG defensora de derechos humanos, los desplazamientos forzados por la inseguridad afectan a “aproximadamente 230.000 personas” en este pequeño país de 6,2 millones de habitantes, de los cuales el 33% son pobres.

Con información de la agencia de noticias: AFP

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