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Macri: es duro que Boca-River se juegue fuera de Argentina

El presidente argentino Mauricio Macri admitió el lunes que es un “golpe duro” que la final de la Copa Libertadores se juegue fuera de su nación a raíz de los desmanes provocados por hinchas, y defendió un proyecto de ley que tratará el Congreso para combatir la violencia en el fútbol.

El presidente argentino Mauricio Macri admitió el lunes que es un “golpe duro” que la final de la Copa Libertadores se juegue fuera de su nación a raíz de los desmanes provocados por hinchas, y defendió un proyecto de ley que tratará el Congreso para combatir la violencia en el fútbol.

“Es un golpe duro porque nunca más nos puede volver a pasar que nos digan que nosotros no podemos organizar algo en la Argentina” sobre una cuestión que atañe a los argentinos, dijo Macri en una entrevista con The Associated Press, al referirse al frustrado partido de vuelta de la final entre Boca Juniors y River Plate.

La Conmebol decidió que el gran clásico se juegue el 9 de diciembre en el estadio Santiago Bernabéu del Real Madrid luego de que el encuentro definitivo entre los dos gigantes del fútbol argentino se suspendiera el 24 de noviembre, cuando hinchas de River arrojaron piedras y botellas contra el autobús que trasladaba al plantel de Boca a pocas cuadras del estadio Monumental.

Macri, simpatizante del club boquense que presidió de 1995 a 2008, defendió asimismo la iniciativa legislativa que impulsa su gobierno y que será debatida en los próximos días, a la que definió como “el paso definitivo” para terminar con “el problema de las barras (hinchas violentos)”.

El proyecto, según el mandatario, determinará que los jueces no tengan “camino alternativo” y penen “con cárcel efectiva a aquellos que son violentos y aquellos que colaboran con los violentos”.

Sin ningún cordón de seguridad que los alejara, los hinchas de River pudieron aproximarse al autobús del conjunto visitante y rompieron algunas ventanas. Al menos seis jugadores de Boca fueron afectados por fragmentos de los vidrios rotos y por los gases lacrimógenos que la policía lanzó para contener a los agresores.

Después de los desmanes, Macri cuestionó a la justicia por haber liberado a una veintena de detenidos, pocas horas después de lo ocurrido. Fue entonces cuando anunció la presentación del proyecto de ley.

En Argentina rige desde 2013 una prohibición de asistencia de público visitante a la mayoría de los encuentros. Está también prohibida la entrada a los estadios para los hinchas que cometen excesos. Pero la violencia persiste y los barrabravas, a veces tolerados por políticos y por la dirigencia de los clubes, forman organizaciones que mueven millones de pesos en reventa de entradas y otros negocios ilícitos.

La ley servirá para “penar con cárcel efectiva a aquellos que son violentos y los que colaboran con los violentos… sea desde la política o desde la política deportiva”, señaló al respecto el presidente.

El gobierno ha indicado que, entre otras cosas, la iniciativa tipifica como delito penal todas las conductas violentas que se realizan en el marco de un partido y aleja a lugares predeterminados a hinchas con prohibición de entrada a los estadios.

La FIFA ha aprobado la decisión de la Conmebol, de que la final se juegue en España, y el presidente del gobierno español Pedro Sánchez dijo que para su país “es un honor” que el partido se dispute en Madrid. Ambos clubes argentinos, sin embargo, están en desacuerdo.

Boca, por su parte, ha pedido que se le declare campeón y que River sea descalificado por la violencia que sufrieron sus jugadores.