¿Qué es el orbiting?
El término se refiere a aquellas personas que de pronto desaparecen de una relación en la cual al parecer marchaba bien sin dar explicaciones. Dejan de contestar los mensajes o llamadas de sus parejas dejando en claro que prefirieron desvanecerse en vez de dar la cara y explicar el motivo de su decisión. Eso sí: continúan dando like o dejando pequeños mensajes en las publicaciones de su pareja de las redes sociales de ésta.
Fue Anna Iovine quien acuñó este término en un post que escribió para el blog The Man Repeller. Por su parte, Persia Lawson, experta en relaciones personales, declaró para la BBC los motivos que llevan a alguien a practicar el orbiting: “Se trata de tener un pie adentro y el otro pie afuera. Es una manera de mostrarte, ‘Mira, todavía estoy aquí’, sin tener que estar dentro de una relación”.
El orbiting les permite a estos desertores de una relación seguir al tanto de lo que hacen sus exparejas y mantener “abiertas” sus posibilidades de regresar en caso de que quieran hacerlo. “Mantienen la comunicación un tris abierta en caso de que decidan retomarla otra vez”, remata Lawson.
Anteriormente ya existía la tendencia denominada ghosting, la cual se refería precisamente al acto de desvanecerse como un fantasma de una relación sin motivo alguno, pero cuando parecía que no podía haber algo peor surgió el orbiting, una tendencia calificada de “cruel” por el hecho de que se juega con las emociones de las personas que son víctimas de este acto.
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¿Por qué hay orbiters y cuáles son las consecuencias para sus víctimas?
Un orbiter podría estar sufriendo de FOMO (fear of missing out), el miedo de estarse perdiendo acontecimientos aunque éstos no impacten directamente en su vida. Ignoran o pretenden ignorar el daño que están causando a la persona a la que están orbitando, pues someten a ésta a un caos emocional al hacerlas sentir menospreciadas, ignoradas y confundidas.
“¿Cómo es que me dejó pero al mismo tiempo sigue al pendiente de mi vida e incluso dejando mensajes?”, pueden preguntarse las víctimas de orbiting desencadenando en ellas sentimientos de culpa, inferioridad, inseguridad e incluso depresión. Una víctima de orbiting puede llegar a sentir una creciente obsesión al estar esperando que su acosador deje un mensaje o comentario en sus historias o que por fin se decida a llamar para reanudar la relación.
El orbiter tiene un comportamiento claramente egocentrista y manipulador, pues mantiene cerca a la persona con la que tal vez en algún momento desee regresar, pero lo suficientemente lejos para no tener un compromiso con ella. Sofía Pérez-Caballero, psicóloga y terapeuta Gestalt experta en género, dice en entrevista para la revista ¡Hola! a las personas víctimas de orbiters: “Lo primero es darse cuenta del rol pasivo que adoptamos al esperar que sea la otra parte la que de un paso más allá. Después, coger las riendas y atreverte a ser tú quien toma la iniciativa, responsabilizarte de tus deseos e ir a por ellos”.