Nota de EU89.7

Alrededor de 50 futbolistas han recurrido este año a la Asociación de Futbolistas Guatemaltecos para solicitar apoyo por la falta de pago de sus clubes.

Alrededor de 50 futbolistas han recurrido este año a la Asociación de Futbolistas Guatemaltecos para solicitar apoyo por la falta de pago de sus clubes. Una crisis que no es atípica pero que se ha agravado y que no discrimina al segundo mejor clasificado ni al último de la Liga Nacional.

Esto no es nuevo, según futbolistas consultados por Efe, pero durante el torneo Clausura 2019 esto ha llevado a un equipo a renunciar en bloque y ha impulsado a más futbolistas a quitar el velo a la problemática: dos o más meses de atrasos.

Según el presidente del Sindicato de Futbolistas Profesionales de Guatemala, el exseleccionado nacional Carlos Figueroa, que los clubes dejen de pagar o retrasen los sueldos de sus jugadores “siempre ha sucedido”, sin embargo, ahora es “más visible” porque “los futbolistas lo denuncian con más fuerza”, debido a que tienen “el respaldo” de su organización.

Una organización que acompañó al Petapa el pasado 8 de marzo a renunciar en bloque a 17 futbolistas, contando titulares y suplentes -entre los que se encontraba José Manuel Morales Marroquín, el hijo del presidente de Guatemala, Jimmy Morales-, quienes denunciaban el impago de cuatro meses de salarios.

El anuncio lo hicieron los jugadores rodeando a Figueroa, dentro de las instalaciones del Sindicato. En respuesta, el club echó mano de los juveniles para continuar en un torneo y una liga de la que se despedirán por descenso.

Desde la partida de los jugadores, que ya no disputarán el cotejo contra el Cobán Imperial al día siguiente, los “Loros” perdieron los cinco partidos seguidos, en su mayoría por goleadas.

En la Liga Nacional, también se ven afectados por pagos atrasados jugadores del Sanarate (penúltimo clasificado), Chiantla (octavo) y Antigua (segundo).

El pasado 7 de abril, luego de un partido en el que el Antigua venció al Xelajú, el Sindicato publicó un comunicado en el que denunciaba la falta de pago a los jugadores “Aguacateros”: el club “solo ha pagado 1 mes y 75 por ciento de otro durante el presente año al plantel”.

Además, detalló que a eso se sumaba la deuda de una cuota y premios no entregados por la directiva a los futbolistas de un equipo que, en el papel, es uno de los más fuertes económicamente de la Liga Nacional.

Así va la Liga: Cobán es líder

Dos días antes de la publicación del Sindicato en apoyo a los antigüeños, el 5 de abril, el plantel del Chiantla también hizo público que su equipo no ha pagado desde diciembre, en algunos casos ni siquiera ese mes en su totalidad (a algunos les fue depositado el 40 por ciento del total del sueldo).

Los “Tigres” denunciaron que ha habido ocasiones que la directiva no paga el hotel de concentración ni ofrece apoyo para los tratamientos en lesiones deportivas de sus jugadores.

Según el futbolista retirado y exseleccionado nacional Pablo Melgar, el problema sustancial por el cual los equipos dejan de pagar a sus futbolistas es la mala planificación.

“Los directivos hacen sus presupuestos de mala manera”, basándose en un porcentaje mayor de ingresos en la asistencia del público a los estadios y proyectando llegar a las finales”.

Sin embargo, advierte, la mayoría de veces el objetivo “no se cumple” y eso deriva en los “impagos”, algo que podría cambiar si la asamblea de dueños de clubes, los patrocinadores y la Federación Nacional de Fútbol “hacen un plan estratégico” que contemple medidas más serias.

Por su parte, Figueroa destaca que el Sindicato apoya y asesora a los futbolistas “en el conocimiento de sus derechos y obligaciones” y les brinda “asesoría legal a un bajo costo, si son afiliados” (al sindicato), además de contar con servicios de salud o en el ámbito educativo.

A pesar de que los equipos, para estar inscritos, deben contar con solvencia de multas, deudas y liquidaciones de boletos ante la Tesorería de la Liga Nacional de Fútbol o de otras divisiones, así como solvencias económica y deportiva ante la Federación, el balón sigue rodando en las canchas de Guatemala por inercia y el compromiso de sus futbolistas ante la despreocupación de los directivos.