Nota de EU89.7
¿El porno está volviendo impotentes a los adolescentes?

En un mundo donde el acceso al internet es cada vez más facil, personas expertas encuentran relación entre el consumo desmedido del porno y la disfunción erectil, incluso en edades jóvenes.

Suele pensarse que productos que estimulan la erección están enfocados en un público masculino (o con pene) de edad adulta, pero estudios revelan que entre un 14 y 35% de jóvenes experimentan DE (disfunción eréctil).

Mary Sharpe de Reward Foundation  una organización sin fines de lucro enfocada en amor, sexo e internet, asegura que:

«En 2002, alrededor de un 2 o 3% de hombres menores de 40 años presentaba DE, pero a partir de 2008 cuando el porno de alta definición y de transmisión gratuita llegó a ser tan fácilmente disponible, ha aumentado constantemente »

Diferentes causas de la disfunción eréctil

A la fecha se han citado varios factores que contribuyen a la DE: sobrepeso, abuso de alcohol y drogas, estrés y depresión; pero ahora surge la opinión de que la exposición frecuente y compulsiva a la pornografía también puede ser un factor de DE.

Se señala un desorden de disociación donde  la simulación o fantasía masturbatoria no coinciden con la realidad; los estereotipos pornográficos  no necesariamente se cumplen en la vida real. Ejem, ejem es uno de los problemas de que la educación sexual se deje en manos del internet.

El porno y su consumo desmedido podría ser una de las explicaciones por las que los millennials tienen menos sexo que generaciones anteriores. Esto se suma a que, quizá también por influencia del porno, se crea ansiedad o presión por desempeñarse y lucir como lo hacen quienes actúan en estos videos; hasta el punto de que ha aumentado el número de jóvenes que recurren a implantes penianos y fármacos para asegurar sus erecciones.

Los adolescentes comparten anónimamente sus problemas

En foros en línea, muchos adolescentes comparten que, aun cuando están por tener una experiencia sexual, necesitan del porno y este cada vez debe ser más duro y explícito para conseguir una erección y disfrute.

Queda claro que el contenido en línea, tanto para entretenimiento como para formación, es muy útil y es maravilloso tenerlo tan a la mano, pero también hay que resaltar la, cada vez mayor, importancia que cobra saber discernir lo que se consume y la medida en que se hace.

¿Y nosotras?

Y por último pero no menos importante, me gustaría dejar sobre la mesa el asunto de las mujeres (o personas con vagina), ¿qué acaso nosotras no estamos expuestas a los mismos contenidos y por ende a la misma influencia?