Nota de EU89.7
Video: Mientras duerme, ácaros se aparean en su rostro

Un nuevo video ha demostrado como estos diminutos seres llevan una vida tranquila entre los poros faciales de la mayoría de los adultos humanos.

Los ácaros, esos pequeños arácnidos conocidos por vivir en los colchones y zapatos deportivos, han conquistado más territorios de los que cree. Entre ellos, existe uno especialmente terrorífico: el rostro.

Así es, estos arácnidos similares a garrapatas y de tamaño microscópico conocidos como ‘ácaros de la cara‘, se amontonan felizmente en los diminutos mechones de cabello que alojamos en el rostro, aprovechando los aceites naturales que de ellos emanan.

Estos ácaros, del género Demodex, buscan activamente el sebo humano, del cual se alimentan. Duermen y se nutren durante el día en los folículos, mientras que durante la noche se arrastran sobre la superficie de la piel para aparearse.

Un nuevo video creado por KQED en San Francisco, Estados Unidos, ha demostrado como estos diminutos seres llevan una vida tranquila entre los poros faciales de la mayoría de los adultos humanos.

Son transparentes

De acuerdo con un artículo de NPR, estos pequeños insectos tienen ocho patas, son transparentes y microscópicos: cada uno de ellos mide aproximadamente 0.3 milímetros.

Los ácaros de la cara viven cerca de las raíces de los folículos del vello facial, tanto en hombres como en mujeres.

Hábitos inocentes que pueden afectar su salud

El aceite ceroso que excretan las glándulas ubicadas en nuestros poros funcionan para mantener la piel hidratada. El sebo, producido por estas glándulas, se ubica cerca de la parte inferior de los folículos pilosos.

Según un estudio publicado en 1992 por la revista Dermatología Clínica y Experimental, los folículos infestados pueden albergar media docena de ácaros a la vez, los cuales pueden vivir por hasta dos semanas.

Enfermedad

Cabe destacar que estos insectos no representan ninguna amenaza para los humanos, a menos de que se acumulen en cantidades realmente grandes, lo que puede conducir a una enfermedad llamada demodicosis o sarna demodéctica.

De acuerdo con Kanade Shinkai, dermatóloga de la Universidad de California en San Francisco, esta enfermedad es a menudo asociada con una disminución en la respuesta del sistema inmune del cuerpo y genera un brillo rojo o blanco en la piel.