Nota de EU89.7

Analistas coinciden en que el chantaje impera hoy, como en los tiempos de Serrano

El 25 de mayo de 1993 el presidente Jorge Antonio Serrano Elías decidió disolver el Congreso…

¿En qué se parecen los gobiernos de Jorge Serrano (1991-1993) el de Jimmy Morales? En que sus administraciones se gestan entre una política desgastada y políticos desprestigiados, manchados de chantaje, y con instituciones públicas entonces fortalecidas, pero ahora debilitadas.

 

 

Al menos esa es la percepción que tienen dos personajes que participaron en los movimientos antigolpistas del 25 de mayo de 1993, y que fueron invitados por el programa A Primera Hora, para platicar al respecto.

  • Rodolfo Rohrmoser, expresidente de la CC y exmagistrado de ese alto Tribunal en aquella época.
  • Roberto Alejos, integrante de la Asamblea Nacional Constituyente que elaboró la Constitución Política de Guatemala de 1985.

La historia marcada

El 25 de mayo de 1993 el presidente Jorge Antonio Serrano Elías decidió disolver el Congreso, la Corte Suprema de Justicia, la Corte de Constitucionalidad y desconocer al Procurador General de la Nación y al Procurador de Derechos Humanos.

También decretó la censura de los medios de comunicación y suspendió varios artículos de la Constitución que garantizaban los derechos personales. Jorge Serrano justificó “su” golpe de Estado en la necesidad de “terminar con la mafia y la corrupción en el legislativo y el judicial”.

Al principio recibió el apoyo de la población, por el desgaste que presentaba el sistema político nacional. Poco tiempo después, pronto, el Consejo de Comandantes del Ejército decidió dejar solo al Presidente.

Se cambian los papeles

Se organizó una conspiración entre los sectores militares constitucionalistas y los empresarios modernizantes, que liberaron al PDH, Ramiro de León Carpio, y mantuvieron una intensa actividad de coordinación en las protestas ciudadanas.

El presidente de la Corte de Constitucionalidad, Epaminondas González, jugó un papel clave al desconocer las medidas de presidente golpista y, cinco días después, el ministro de la Defensa, José Domingo García, informó que Serrano había renunciado a la Presidencia.

El 6 de junio de 1993 el Congreso designó presidente a Ramiro de León y vicepresidente a Arturo Herbruger, a la postre presidente del Tribunal Supremo Electoral.

El análisis

Rodolfo Rohrmoser y Roberto Alejos analizan aquellos acontecimientos históricos, un cuarto de siglo más tarde, cuando, coinciden, Guatemala se enfrenta a una inestabilidad política considerada la más seria y peligrosa de la era democrática.

RODOLFO ROHRMOSER

La institucionalidad funcionó

Lo interesante es que las instituciones funcionaron, afortunadamente, porque la actitud de Serrano fue ideal. La Constitución es clara al decir que el guardián de la Constitución es la CC, de manera que la Corte actuó de oficio, sin que nadie se lo pidiera. Eso hizo restaurar el orden jurídico violado y proteger las garantías ciudadanas.

Serrano pretendía nombrar nuevas autoridades. Él, ingenuamente, quiso seguir el mismo camino de Alberto Fujimuri, a la postre presidente de Perú. El Congreso y la CSJ lo tenían en forma tal, que Serrano no podía actuar en la Presidencia. Entonces pensó: “Váyanse al diablo yo hago lo que yo quiera”. Se olvidó de su juramento a la Constitución.

Las instituciones funcionaron conforme lo señala la Constitución, conforme lo fijaron los constituyentes, que ‘mataron’ los golpes de Estado.

El Ejército no apoyó a Serrano

El hecho histórico es importante para ver que Guatemala está cambiando, ya hay más conciencia de lo que es el respeto al estado de Derecho.

Por ahí me contaron que Serrano llamó a la cúpula del Ejército y les dijo: ‘Voy a dar un golpe’, y los militares hábilmente le respondieron: ‘Usted es el presidente’.

Serrano pensó: ¿Oh, me están apoyando’. Pero era  todo lo contrario.

A mí me llamó la atención cuando la población aplaudía a los magistrados de la CC cuando nos veía pasar por la calle… nos sentimos fortalecidos. Entonces, la sentencia de la CC declaraba nulo de propio derecho todas las acciones de Serrano.

El detalle más importante

Normalmente el Ejército escogía quién podía tener mejores oportunidades para participar en una elección, pero en esta ocasión se abstuvo, con lo cual los militares demostraron una gran madurez.

Además, la comunidad internacional apoyó la legalidad y el pueblo no se dividió, sino que defendió la Constitución.

Poco a poco hemos ido creyendo en la institucionalidad. Recordémonos de las manifestaciones de 2015. El pueblo estaría esperando una actitud mayor para defender la institucionalidad, como en 1993, para seguir en el orden constitucionalidad.

ROBERTO ALEJOS

¿Por qué Serrano no tuvo la misma suerte de Fujimori en Perú?

Hay que tomar en cuenta que, en el caso de Guatemala, el de Serrano era el segundo gobierno de la era democrática. Yo le llamo los cinco años perdidos. Serrano no tuvo ni el apoyo popular ni el de la Prensa, como lo tuvo Fujimori.

A pesar de la ley mordaza, la prensa siguió publicando la información. Los constituyentes salimos a la calle. No hubo el apoyo que en Perú si había.

Comparación con la política actual

Primero, entonces fue una sorpresa que Serrano ganara las elecciones del 1991, cuando ya se creía ganador a Jorge Carpio, al igual como ocurrió con Jimmy Morales… nadie se esperaba que él ganara la Presidencia.

La otra comparación es que el Congreso de entonces, como ahora, tenía una mala imagen. Había chantaje permanente de los diputados en contra del Presidente.

Al igual que Jimmy Mortales, Serrano había llevado pocos diputados al Congreso. Jimmy compró varios diputados, y Serrano también. Hay algo similar de lo que ocurrió antes con lo que ocurre ahora.

Antes había políticos de verdad

La clase política hoy está ausente. En aquella época, hay que reconocer a los militares haber convocado a elecciones. Limpiaron la casa. Además, se dispuso que nadie que hubiera participado en los anteriores tres gobiernos podía participar en las elecciones. Eso marca una diferencia de la clase política de entonces.

Estábamos saliendo de una Asamblea Constituyente, estábamos estrenando instituciones nuevas como la corte de Constitucionalidad, con magistrados de categoría.

Parte del problema actual, es que Jimmy Morales llega apoyado por militares de entonces, que ejercen su poder de otra manera. El Ejército sigue jugando un papel de bajo perfil con los que están de alta, pero más con los que estuvieron de alta en aquella época.

Comparaciones ayer y hoy

Entonces había un Congreso desprestigiado y ahora un Presidente que cede al chantaje de los diputados. Sin embargo, hay algo que no se da ahora, que son las instituciones nuevas de entonces, con gente conocedora del tema.

Hoy son instituciones debilitadas que no quieren enfrentar los problemas políticos que se presentan.

A la ONU se le para el pelo cuando se habla de un esto fallido. Entonces había un Estado que funcionaba. Hoy hay una comunidad internacional debilitada, queriendo jugar un papel de fortalecimiento democrático que no le corresponde. Entonces, la comunidad internacional podía servir, pero había un pueblo unido.

En la actualidad, estratégicamente nos han dividido, hemos vuelto a la guerra fría… estamos en una pelea constante, lo que no se dio entonces.

El papel de Otto Pérez Molina

En ese momento ya aparece la ex vicepresidenta Roxana Baldetti, en la Secretaría de Comunicación de Serrano, y era la responsable de la ley mordaza y la censura.

Otto Pérez Molina jugaba del otro lado. Él aparece en contra del rompimiento constitucional, después se convierte en el Jefe de Estado Mayor del presidente De León Carpio.

De hecho, Serrano se queja de él en uno de sus libros. Después, Pérez Molina es quien presenta demandas contra los serranistas, incluyendo a Baldetti.

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