23 de Junio 2017

El fútbol sigue sin despegar en Nueva Zelanda, un país loco por el rugby

Por: Erik Ramírez

El fútbol sigue sin despegar en Nueva Zelanda, un país loco por el rugby


Para los All Whites neozelandeses, la Copa de las Confederaciones representa la oportunidad de enseñar los progresos de un fútbol que sigue viviendo a la sombra del rugby, y de enfrentarse a rivales de un gran nivel.

A diferencia de los otros siete participantes en el torneo que se disputará en Rusia del 17 de junio al 2 de julio, el fútbol no es el deporte rey en un país, Nueva Zelanda, que solo tiene ojos para el balón ovalado.

Sus famosos All Blacks son campeones del mundo, el mejor equipo de rugby y la marca más conocida del deporte neozelandés, incluso para los no aficionados a este deporte, gracias también a la temible ‘haka’, la danza guerrera maorí que ejecutan antes de cada partido.

En contraposición a ellos, los All Whites apenas ocupan el puesto 112 del ránking FIFA.

Además, con la gran potencia oceánica Australia en la Confederación Asiática, tanto la selección como los equipos neozelandeses apenas tienen oportunidad de medirse a equipos de un gran nivel, lo que frena también la evolución del fútbol de la isla.

Eso significa que no hay comparación posible en términos de apoyo popular entre estos dos deportes en la remota isla del Pacífico Sur, con 4,5 millones de habitantes.

“El fútbol está completamente eclipsado por el rugby en términos de sentimiento nacional, de cobertura mediática y como parte de la cultura”, del país, asegura a la AFP el historiador de la Universidad Victoria de Wellington Grant Morris.

 

En consecuencia, el dinero público destinado al apoyo del deporte, a la formación de jugadores y a la construcción de infraestructuras lo acapara el rugby.

Nueva Zelanda solo cuenta con un equipo profesional, el Wellington Phoenix, e incluso así corre peligro de descender de la A-League australiana, el campeonato en el que participa.

Los jugadores ‘kiwi’ más prometedores apenas tienen la ocasión de marcharse al extranjero para proseguir con sus carreras.

Pese a ello, Morris asegura que el número de practicantes en el fútbol es equivalente al del rugby entre la población en general.

En otras palabras, a los neozelandeses les gusta jugar al fútbol, pero no siguen apasionadamente este deporte como aficionados. Todo lo contrario que el rugby.

Sin embargo, ambos deportes fueron introducidos en la isla a finales del siglo XIX, cuando el país era aún una colonia del Imperio Británico.

Entonces, ¿por qué el rugby caló desde el principio y el fútbol sigue buscando reconocimiento?

– ‘Algo especial’ –

Morris dice que algunas teorías apuntan a que la naturaleza física del rugby era más atractiva para la cultura del colono, donde la dureza física es un preciado activo.

Los neozelandeses también comenzaron a disfrutar pronto de los éxitos de su selección de rugby, mientras que los de su homónima en fútbol siempre fueron bastante pobres.

“Nos dimos cuenta que éramos bastante buenos y después lo probamos a escala mundial y seguimos haciéndolo”, dice el historiador con respecto al rugby.

“Se ha convertido en algo especial, desde el principio… Los All Blacks forman parte de ello. Sin los éxitos del equipo nacional no creo que el rugby hubiese alcanzado este nivel tan fuerte en Nueva Zelanda”.

Morris dice que hay dos picos en cuanto al apoyo popular del fútbol, ambos coincidiendo con la clasificación de los All Whites para los Mundiales de 1982 y 2010.

El actual seleccionador Anthony Hudson espera revivir ese sentimiento en 2018, aunque para clasificarse Nueva Zelanda deberá ganar el grupo de Oceanía y superar después una dura eliminatoria contra el quinto clasificado de la zona sudamericana.

Hudson, un británico de 36 años, también se mostró crítico hace un año con respecto a la cultura futbolística en Nueva Zelanda, que calificó de “suave”, “relajada” y sin “urgencias”.

Tras muchos experimentos, Hudson ha seleccionado un grupo de jóvenes jugadores de los que está convencido que tienen compromiso por hacer un papel importante en el concierto internacional.

La Copa de las Confederaciones le ofrecerá al técnico la posibilidad de comprobar el nivel de su equipo, que está acostumbrado a rivales oceánicos de mucha menor calidad.

Morris, sin embargo, dice que el fútbol tiene que resignarse a aceptar que el rugby siga siendo el deporte rey en Nueva Zelanda. “Será muy complicado quitar al rugby de ese puesto”.

“Probablemente, el rugby ya no tiene el poder tan fuerte que tenía antes a nivel de la base, pero sigue siendo más fuerte que cualquier otra cosa”.

“Y seguramente los All Blacks son ahora más fuertes que nunca”, concluye.

Con información de la agencia: AFP

El fútbol sigue sin despegar en Nueva Zelanda, un país loco por el rugby





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