17 de Agosto 2017

¿Un paro cardiaco? Algún día, los drones podrían llegar al rescate

Por: Isabel Herrera



Como si fuera una película de ciencia ficción, las máquinas pueden llegar volando con equipos que salven vidas

Se ha planteado que los drones pueden realizar algunas tareas bastante prosaicas, como entregar pizzas o paquetes, pero una nueva investigación sugiere que las máquinas de alto vuelo podrían utilizarse para que intervengan y salven vidas.

Unos investigadores suecos creen que los drones pueden llevar rápidamente desfibriladores a alguien cuyo corazón haya dejado de latir.

“Cada minuto que pasa tras un paro cardiaco repentino reduce las probabilidades de sobrevivir en más o menos un 10 por ciento”, explicó el investigador líder, Andreas Claesson, paramédico en el Centro de Ciencias de la Reanimación del Instituto Karolinska, en Estocolmo.

“En las áreas rurales, un dron que lleve un DEA [desfibrilador externo automático] podría llegar mucho antes (unos 16 minutos [antes]) que los servicios médicos de emergencias”, planteó.

Y eso, dijo Claesson, podría “potencialmente salvar vidas mediante una desfibrilación más temprana realizada por los transeúntes del lugar”.

Cuando alguien sufre un parto cardiaco repentino en el hospital, el personal entrenado puede usar de inmediato un desfibrilador para salvarle la vida. Esas máquinas administran un shock eléctrico al corazón con la esperanza de restaurar un ritmo de latido normal.

Si el paro cardiaco repentino sucede fuera de un hospital, los equipos de emergencias tienen que afrontar el tráfico y la distancia para llevar los desfibriladores a quienes los necesitan.

Pero el nuevo estudio sugiere que los drones podrían ser capaces de superar a las ambulancias al avanzar rápidamente sin las obstrucciones de las carreteras concurridas y las largas distancias para llevar un DEA fácil de usar a personas que ya estén en el lugar.

Apenas en torno a un 10 por ciento de los pacientes de paro cardiaco sobreviven. Pero una aplicación súper rápida de la RCP puede casi duplicar, o incluso triplicar, las probabilidades de supervivencia de un paciente, según Claesson.

Se necesitan profesionales entrenados

El problema ha sido conectar a los pacientes con profesionales entrenados de los servicios médicos de emergencias (SME) de forma oportuna, anotó Claesson, sobre todo en lugares rurales donde los hospitales y el equipo de DEA con frecuencia están lejos. Esto significa que “las personas que haya cerca de alguien con un paro cardiaco son esenciales para la supervivencia”, porque en esencia son los primeros cuidadores.

Esa es la situación que el estudio tuvo presente para ver si llevar desfibriladores por dron sería efectivo, según Claesson.

El Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre de EE. UU. anotó que los DEA están especialmente diseñados para ser portátiles y para que transeúntes sin entrenamiento los puedan utilizar.

Los dispositivos con frecuencia se encuentran en lugares públicos, como arenas deportivas, centros comerciales y aeropuertos.

Pero no siempre están al alcance. Y eso significa que cuando ocurre un paro cardiaco, muchos estadounidenses (sobre todo los que están en áreas remotas) deben llamar al 911.

En el estudio, el equipo de investigación sueco preparó a una estación de bomberos del área de Estocolmo con un dron desarrollado por la Agencia Sueca de Transportes. Los dispositivos estaban completamente equipados con un DEA, un GPS, software de piloto automático y una cámara de alta definición.

Entregas simuladas

En 2016, los investigadores realizaron 18 entregas simuladas de drones mediante operación remota. Los lugares se encontraban dentro de un radio de más o menos 6 millas (9.7 KM) de la estación de bomberos. Pacientes reales habían sufrido un paro cardiaco en cada lugar entre 2006 y 2014.

El dron llevó el DEA en poco más de 5 minutos. Esto contrasta con el tiempo promedio estándar de llegada de los SME, de 22 minutos. Eso significa ahorrarse casi 16 minutos en una entrega, según el informe.

El tiempo promedio de despegue fue de apenas 3 segundos tras la orden de despachar un dron. En los SME, el tiempo promedio entre la llamada y el envío era de 3 minutos, encontró el estudio.

Como no había pacientes reales y había un segundo piloto de dron disponible en el lugar de aterrizaje, Claesson dijo que su equipo no sabe qué tan bien los transeúntes podrían interactuar con el dron o el DEA. También anotó que claramente habrá que tomar en cuenta las regulaciones de aviación si ese sistema se implementa en algún momento.

La Dra. Leigh Vinocur, vocera del Colegio Americano de Médicos de Emergencias (American College of Emergency Physicians), es directora médica de la división de atención de urgencias de MedStar Health en Columbia, Maryland.

Apuntó que la investigación actual es “muy pequeña” y que no tomó en cuenta variables del mundo real que podrían afectar a la entrega por dron, como el mal tiempo.

Pero Vinocur de cualquier forma considera que el prospecto teórico de desfibriladores entregados por dron es “una magnífica idea con mucho potencial”.

“Sabemos que el paro cardiaco fuera del hospital tiene una mortalidad alta, que mejora tanto mediante la RCP de los transeúntes como con la desfibrilación temprana con un DEA”, comentó Vinocur.

Pero Vinocur dijo que algunas comunidades tienen un acceso cercano limitado a los DEA.

“No solo hay que atravesar distancias más largas para llegar a los pacientes además de transportarlos a los hospitales, sino que a veces quizá no haya suficiente equipo ni personal para cubrir varias llamadas a la vez”, dijo.

Pero, “en este estudio encontraron que en todos los casos el dron llegó antes que los SME”, una innovación en la velocidad de administración que Vinocur cree que algún día podría resultar “clínicamente significativa”.

El estudio se publicó como carta de investigación en la edición del 13 de junio de la revista Journal of the American Medical Association.





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