22 de Julio 2017

Historia: Damaris, “te veré en el infierno”

Por: Helwuard López



El asesinato Damaris “N”, salvadoreña de 15 años, fue grabado con un teléfono celular por un miembro de la Mara Salvatrucha.

Según afirmó un agente del FBI en la corte, en la grabación se puede escuchar a una persona dando órdenes a sus compañeros y contaba cómo era acuchillada la joven.

El agente especial Fernando Uribe, contó que las imágenes muestran a Damaris ser interrogada y golpeada por un grupo de pandilleros, que luego la obligaron a desvestirse para que “sintiera el frío que tuvo Christian el día que murió”, según se escucha narrar al chico.

Luego, una pandillera identificada como Venus, que también sostenía relaciones íntimas con el novio de Damaris, le dijo “te veré en el infierno” antes de apuñalarla 13 veces.

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Quien hizo la grabación fue identificado como José “N”, de 17 años, y según las autoridades, quería demostrar que era capaz de acatar las órdenes de los líderes de la banda.

“Luego de eso José fue ascendido dentro de la organización criminal”, mencionó Fernando Uribe, agente especial que dio su testimonio en una corte juvenil del condado de Fairfax.

Tras la audiencia el juez determinó que José enfrentaría cargos por homicidio, secuestro y su participación en pandillas, además sería juzgado como un adulto.

José es una de las 10 personas señaladas por participar en el asesinato y rapto de Damaris.

Las edades de los presuntos implicados varia entre los 15 y 21 años, comentaron los oficiales.

En el video en el que grabaron su homicidio, los atacantes de la joven dejaron claro sus motivos: justifican su muerte como una venganza por el asesinato de otro pandillero, Christian Sosa Rivas, con quien, dijeron entonces, su madre había salido alguna vez.

Travesía en vano

María “N”, madre de Damaris, decidió sacar a su hija de El Salvador, en 2014 y llevarla a Estados Unidos para que vivieran juntas en Gaithersburg, Virginia y para mantenerla lejos de la violencia de los pandilleros en su país.

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Desafortunadamente María había sido testigo de un robo en su pueblo, San Vicente, El Salvador, y por temor a las represalias huyó del país dejando a Damaris al cuidado de la abuela.

Viajó a Estados Unidos, donde trabajó incansablemente hasta reunir 11 mil dólares que pagó a un coyote para que llevara a su hija hasta donde ella se encontraba.

Sin embargo la policía la detuvo y fue deportada, tiempo después Damaris volvió a intentarlo y luego de un mes logró llegar con su madre.

Estar reunidas tranquilizó a María por un tiempo, creía que estaban a salvo, entonces no sabía que Damaris dejaba la escuela para reunirse con pandilleros de la MS-13, hasta que empezaron a llamarla para informarle que su hija no había asistido a la escuela. Además solía escaparse de la casa por las noches.

Cuando María se decidió a sacarla de Virginia y mandarla a Texas con su familia, Damaris desapareció dos semanas antes, el 10 de diciembre de 2016, un mes después fue encontrada sin vida cerca de un parque en Springfield. Las autoridades manifestaron que la joven fue secuestrada y llevada al parque donde le quitaron la vida.

Según publicó El Debate, las autoridades creen que le ofrecieron marihuana y luego la secuestraron. Los oficiales mencionaron que el asesinato de Damaris se suma a cinco que ya se habían relacionado con el resurgimiento de la actividad Mara en Estados Unidos.

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