Nota de EU89.7

Nueva técnica de robo usa personas pobres para volverlas millonarias

Un nuevo robo millonario está causando temor, debido a la crueldad contra la gente sin dinero, al punto de meterlos en problemas legales. Él solo soñaba con una pequeña bicicleta para su hija. Durante muy poco tiempo fue riquísimo, pero nunca lo supo. En Pakistán, los multimillonarios efímeros en rupias copan titulares, víctimas de fraudes, …

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Un nuevo robo millonario está causando temor, debido a la crueldad contra la gente sin dinero, al punto de meterlos en problemas legales.

Él solo soñaba con una pequeña bicicleta para su hija. Durante muy poco tiempo fue riquísimo, pero nunca lo supo. En Pakistán, los multimillonarios efímeros en rupias copan titulares, víctimas de fraudes, e incomodan al gobierno.

A sus 43 años, Mohamad Rasheed, un conductor de tuk-tuk residente en un barrio de chabolas de Korangi, muy cerca de Karachi, la mayor ciudad del país, nunca ha conocido la opulencia.

Asegura haber ahorrado durante un año para comprarle una bicicleta de ocasión a Nabeeha, de 6 años. Al final, pudo comprar la bicicleta, rosa y con los neumáticos usados, por 300 rupias (2,28 dólares).

Cuando la Agencia de Investigación Paquistaní (FIA) lo llamó hace unas semanas a raíz de unas transacciones de 3.000 millones de rupias (22,5 millones de dólares) que él habría efectuado en 2004, Mohamad Rasheed casi se desmaya.

“Empecé a sudar y a temblar pensando en las horribles consecuencias”, cuenta a la AFP. Analfabeto, asegura que nunca entendió las sumas en juego. Luego, quiso huir. Su entorno lo disuadió.

La FIA lo absolvió rápidamente. Pero la angustia no se le fue.

“Dejé de conducir mi tuk-tuk por miedo a ser detenido por los servicios de inteligencia o secuestrado por desconocidos” animados por su supuesta riqueza, explica. “Mi mujer cayó enferma a causa de la tensión”.

‘Tragedia’

En las últimas semanas, los medios paquistaníes informaron de una docena de casos similares. Cuentas bancarias a rebosar que son vaciadas rápidamente, puestas a nombre de personas a menudo pobres.

Mohamad Qadir, un vendedor de helados de 52 años, afirma “no haber entrado nunca en un banco”. Sin embargo, se efectuaron transacciones a su nombre por valor de 2.250 millones de rupias (16,6 millones de dólares). “Una tragedia”, suspira.

“¡Es un multimillonario sin el dinero!”, dice riendo un hombre en moto al pasar junto al puesto de venta de Mohamad Qadit, en una barriada de Orangi Town, cerca de Karachi. “La gente se ríe de mí, que voy a quedarme sin nada por culpa de esta historia”, se lamenta el vendedor de helados.

Sarwat Zehra, una funcionaria de 56 años, asegura que su tensión arterial “subió de golpe” después de que su banco le comunicara que el Tesoro público le reclamaba 13 millones de rupias (96.500 euros) en concepto de impuestos impagados.

“No entendí nada, pero me dijeron que una empresa había ordenado transferir ilegalmente 14 o 15.000 millones de rupias (entre 104 y 111 millones de euros) a mi cuenta”, señala la vida, en su apartamento de un barrio obrero de Karachi.

– ‘Complejo’ –

Los beneficiarios de estos fraudes no han sido encontrados hasta la fecha, pero hay personas próximas al expresidente Asif Zardari entre los sospechosos.

En septiembre, el Tribunal Supremo puso en marcha una comisión de investigación, que a finales de octubre concluyó que las transacciones ascenderían a, por lo menos, 400 millones de dólares y que transitaron por “miles de falsas cuentas” abiertas a nombre de personas a menudo modestas, como el chófer de tuk-tuk.

Unas 600 empresas e individuos “están asociadas al escándalo”, indicó la comisión, lamentando un caso “complejo”.

Pakistán fue incluido este año, de nuevo, en la lista gris de países juzgados demasiado laxos en materia de blanqueo de dinero y financiación del terrorismo por el Grupo de Acción Financiera (Gafi), un organismo intergubernamental encargado de la lucha contra estos fenómenos.

Pese a los compromisos de Islamabad, los progresos realizados hasta ahora se consideran insuficientes.

El caso de las cuentas bancarias falsas resulta tan incómodo para las autoridades que el primer ministro, Imran Khan, fue elegido en julio con un programa de guerra frontal contra la corrupción el y el blanqueo.

El país está al borde de la insolvencia y Khan se ha lanzado a una búsqueda de ayuda financiera entre los países aliados y el FMI.

“Ese dinero nos fue robado”, denunció, indignado, el miércoles en un discurso ante la nación. “Fue robado de contratos públicos […] y transferido a esas cuentas [falsas], y luego blanqueado en el extranjero. No haré ninguna excepción con ningún corrupto en este país”, prometió.