El racismo en el Mundial puede cambiar el resultado de un partido: desde suspensiones hasta derrotas automáticas y fuertes sanciones económicas para los responsables.
El racismo en el fútbol es considerado una de las faltas más graves dentro del deporte profesional, y la FIFA ha establecido un marco disciplinario estricto para erradicarlo, especialmente durante la Copa del Mundo. Estas medidas buscan no solo sancionar a los responsables, sino también enviar un mensaje claro de tolerancia cero frente a cualquier forma de discriminación en el campo de juego o en las gradas.
Uno de los pilares principales es el protocolo de tres pasos que aplican los árbitros ante incidentes racistas. En primer lugar, se ordena una pausa del partido y se realizan anuncios por megafonía exigiendo el cese inmediato de los insultos. Si la situación continúa, se procede a una suspensión temporal del encuentro, enviando a los equipos a los vestuarios. Finalmente, si el comportamiento persiste, el partido puede ser suspendido de manera definitiva, lo que puede derivar en la pérdida automática del encuentro para el equipo responsable.
Football Unites the World. Yet racial discrimination continues to stain our sport. This must stop.
— FIFA (@FIFAcom) May 17, 2024
Following consultation with current and former players, FIFA President Gianni Infantino has announced the five action areas for a global stand against racism.
La FIFA y su lucha contra el racismo
Las sanciones deportivas y disciplinarias son igualmente severas. Entre ellas se incluye la derrota automática del equipo implicado, con posibles marcadores establecidos reglamentariamente, así como la imposición de multas económicas y la deducción de puntos en torneos oficiales. Además, los partidos pueden disputarse a puerta cerrada como medida correctiva. Estas normas están respaldadas por los códigos disciplinarios de la FIFA y son de aplicación obligatoria para todas sus federaciones miembro.
Asimismo, el racismo se clasifica como una infracción grave dentro del marco normativo internacional del fútbol, lo que permite extender las sanciones más allá del ámbito deportivo. La FIFA promueve que estos actos sean considerados delitos en las legislaciones nacionales y contempla, en ciertos casos, reducciones de sanción si los involucrados reconocen su conducta y colaboran en la investigación. Con estas medidas, el organismo busca reforzar la integridad del deporte y proteger sus valores fundamentales.


