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Unicef advierte que la niñez indígena está excluida y marginada

Los niños y adolescentes indígenas, que enfrentan una brecha “injusta” fundamentada en la “exclusión y el racismo” y la pobreza, necesitan políticas enfocadas y diferenciadas para enfrentar una compleja situación económica que se acentúa en los pueblos originarios. Esta es una de las conclusiones del estudio “¡Mírame!, Soy indígena y también soy Guatemala”, presentado por el […]

Los niños y adolescentes indígenas, que enfrentan una brecha “injusta” fundamentada en la “exclusión y el racismo” y la pobreza, necesitan políticas enfocadas y diferenciadas para enfrentar una compleja situación económica que se acentúa en los pueblos originarios.

Esta es una de las conclusiones del estudio “¡Mírame!, Soy indígena y también soy Guatemala”, presentado por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), que denuncia que la problemática de los niños y adolescentes “se agudiza” cuando se trata de indígenas, principalmente en temas como nutrición, salud, educación y pobreza, aspectos en los que están en “desventaja”.

“Esto, además de mostrar una desigualdad inadmisible desde la perspectiva de derechos, constituye el rostro más lacerante del racismo y la discriminación que han caracterizado históricamente al Estado, pero también representa un obstáculo para el desarrollo integral de todo la población”, señala el estudio.

Mayoría de población indígena

Guatemala, un país multicultural formado por cuatro pueblos -mestizo o ladino, garífuna, xinka y maya-, es el segundo de Latinoamérica con mayor porcentaje de población indígena, casi la mitad de la población.

Según estimaciones de 2016, esta nación centroamericana tiene 16.2 millones de habitantes, de los que 7 (un 43.3 por ciento) tienen menos de 18 años.

Este segmento se analiza de manera detallada en este informe, pues 7 de cada 10 personas entre 0 y 17 años crecen en un hogar pobre y 3 de cada 10 en un hogar “extremadamente pobre”, situación que se agrava para los indígenas, “una evidencia de la desigualdad y el racismo”, que se agrava en el rural.

Pobreza multidimensional

Es en estas áreas donde, entre 2006 y 2014, la pobreza multidimensional se situó en el 71.6 por ciento, frente al 33.6 por ciento de las zonas urbanas, un dato que impacta principalmente en el hambre, pues la desnutrición cónica en menores de 5 años, que afecta al 46.5 por ciento de esta población, es más incidente en los indígenas, el 61.2 por ciento.

En Guatemala solo el 45.8 por ciento de los hogares indígenas tienen acceso a tuberías de agua dentro de su vivienda, el 24.8 por ciento utiliza una tubería exterior y el 9.4 por ciento accede a este servicio básico por medio de ríos, lagos o manantiales.

Con respecto al saneamiento, únicamente el 25.7 por ciento de los hogares indígenas cuenta con inodoro conectado a red de drenaje, mientras que el 60.5 por ciento utiliza letrina o pozo ciego.

Mortalidad materna indígena

Estas situaciones tienen repercusiones en aspectos como la salud y, en este sentido, en 2015 se reportó una mortalidad materna en indígenas del 163.2, mientras que en las mujeres no indígenas fue del 68.4. Pero también afecta a la educación, donde una de las mayores trabas es el acceso de calidad en su propio idioma.

Una de las causas relacionadas con la deserción escolar es el trabajo infantil, que afecta al 71 por ciento de los niños indígenas, frente al 45.2 no indígena.

Una de las causas que apunta el informe para explicar esta situación es la “debilidad del Estado “, que se materializa, sobre todo, en la falta de presencia territorial y en la escasa inversión pública de carácter social.

Estudio del Icefi

En este sentido, el último estudio del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (Icefi) señala que el Estado invierte Q6.87 diarios en cada ladino o mestizo, mientras que para una persona indígena esta cifra alcanza los Q3.09.

Ante esta situación, Unicef incide en la necesidad de hacer una “transformación profunda del Estado” para buscar un sistema económico con un modelo productivo que oriente a las instituciones hacia “la garantía del bien común, incluyendo la necesidad multiétnica, pluricultural y multilingüe”.

“En los procesos de transformación es imprescindible integrar la visión indígena acerca del desarrollo, lo cual implica una visión de sostenibilidad ambiental”, advierte el documento.

Tomar en cuenta estas consideraciones ayudaría a mejorar la situación de la niñez en Guatemala, un país que tiene la posibilidad de, con el espíritu de la Agenda 2030, “encaminarse a una senda diferente” para dar respuesta a toda la población con el fin de que “nadie se quede atrás”, añade.

Con información de Agencia EFE

Fotografía: Informe “¡Mírame!, Soy indígena y también soy Guatemala”