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Expresidente Porfirio Lobo dice que su esposa acusada de corrupción es presa política

El expresidente de Honduras Porfirio Lobo

Con información de la agencia de noticias: EFE 

El expresidente de Honduras Porfirio Lobo dijo hoy que su esposa, Rosa Elena Bonilla, quien enfrenta un juicio por presunta corrupción y permanece en la cárcel desde el 28 de febrero, es “prisionera política” y reiteró que la seguirá defendiendo porque no ha cometido ese delito.

“Voy a definir a mi Rosa como un prisionero político”, enfatizó Lobo al momento de entregar la casa de su esposa, que él le traspasó hace varios años, a representantes de la Oficina Administrativa de Bienes Incautados (OABI).

El exgobernante (2010-2014) reiteró algo que había dicho en marzo, que en la Casa Presidencial, cinco personas a las que no identificó, pero que calificó como “cinco jinetes del apocalipsis”, decidieron que su esposa fuera “entregada” para encarcelarla por presuntos actos de corrupción.

También insistió en que acciones como el aseguramiento de la casa de su esposa por parte de las autoridades, en la que han vivido con sus hijos durante más de 20 años, es ilegal ya que cuando él se la traspasó todavía no era el presidente del país.

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A la ex primera dama también le han sido asegurados otros once bienes materiales.

El caso judicial “está viciado, está forzado porque no hay fundamento legal y lo miraremos cuando lleguemos a la Corte Suprema de Justicia, donde estoy seguro y espero que se va a aplicar la ley como debe aplicarse y mi Rosa podrá recuperar su libertad”, expresó Lobo.

Agregó que a su esposa supuestamente se le han violentado derechos humanos, pero que tiene “la esperanza” de que habrá una rectificación de la justicia y quedará en libertad.

La ex primera dama y su cuñado, Mauricio Mora, fueron capturados el 28 de febrero en Tegucigalpa y enviados a prisión por una jueza, en un hecho sin precedentes en la justicia hondureña.

Por primera vez una ex primera dama ha sido acusada y encarcelada, entre el asombro de muchos porque nunca antes la esposa de un expresidente fue alcanzada por el brazo de la justicia.

Bonilla y otros exfuncionarios fueron acusados de “malversación de caudales públicos, lavado de activos y asociación ilícita”.

Según la denuncia, los acusados se habrían apoderado “de más de 16 millones de lempiras (unos 674.536 dólares) y creado una red de blanqueo de capitales para ocultar dinero proveniente del Estado, destinado a obras sociales”.

A la ex primera dama se le acusa por el delito de asociación ilícita.

Un tercer implicado en el escándalo, denominado “Caja chica de la dama”, es el exsecretario privado de Bonilla, Saúl Fernando Escobar, quien a inicios de marzo se entregó a las autoridades en Tegucigalpa.

Luego de una audiencia inicial en un juzgado, a Escobar se le dictó prisión preventiva y fue enviado a la Penitenciaría Nacional.

Escobar es acusado por los presuntos delitos de “lavado de activos y asociación y confabulación para lavado de dinero”.

Con información de la agencia de noticias: EFE 

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