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La crisis alimentaria del Corredor Seco Centroamericano es invisible dice la ONU

La mayoría de los afectados son pequeños productores que viven alejados de los centros urbanos, en comunidades con pocos servicios

Panamá – El Corredor Seco Centroamericano, una franja que abarca desde Guatemala a Panamá, es una de las zonas más vulnerables al cambio climático y está atravesando una crisis alimentaria que es “invisible” para el mundo, dijo un directivo de la ONU.

  • “El fenómeno de la sequía en el Corredor Seco es prácticamente invisible a nivel mediático, no es conocido y no recibe la atención que acapara la crisis de los migrantes en Venezuela o de los migrantes caminantes”, indicó el director del Programa Mundial de Alimentos (PMA) para Latinoamérica y el Caribe, Miguel Barreto.

El organismo internacional calcula que en esta zona, donde viven más de 10 millones de ciudadanos y que se extiende por el litoral pacífico centroamericano, hay actualmente 1,4 millones de personas que necesitan asistencia alimentaria “urgente” porque los extremos meteorológicos derivados del cambio climático han arrasado sus cosechas.

La prolongación de la temporada seca el año pasado estropeó el 70 por ciento de la cosecha de primera (que se suele recoger en agosto), mientras que las lluvias torrenciales dañaron el 50 por ciento de la de postrera (que se recolecta en marzo), según el PMA, cuya sede regional se encuentra en Panamá.

La mayoría de los afectados son pequeños productores que viven alejados de los centros urbanos, en comunidades con pocos servicios e infraestructuras públicas y que se dedican a la agricultura de subsistencia, lo que significa que comen y viven de lo poco que cultivan, generalmente maíz y fríjoles.

Guatemala y Honduras los más afectados

De los 1.4 millones de personas afectadas, Guatemala y Honduras albergan medio millón cada uno, mientras que los 400 mil restantes se reparten entre El Salvador y Nicaragua.

“Si una cosecha falla por falta de agua, lo que ocurre es que esas personas tienen que volver a sembrar y esperar hasta la siguiente cosecha para poder tener alimentos. Cuando las dos fallan, entramos en situación de crisis”, alertó Barreto.

El 82 % de las familias afectadas han vendido en los últimos meses los animales y las herramientas de trabajo que tenían para poder comprar alimentos, lo que les ha dejado prácticamente “sin reservas”, agregó.

Aunque en el Corredor Seco viven el 50 % de los casi 2 millones de pequeños productores de granos básicos de Centroamérica, su productividad es muy baja y apenas tienen peso en la producción total de la región.

Esto, sumado a la existencia de un sinfín de conflictos internacionales -como el de Siria, Yemen, Venezuela o Somalia-, pueden explicar el “desinterés” por la situación en el Corredor Seco, apuntó el directivo.

“Hay que levantar la atención porque necesitamos recursos para que la situación no se complique más”, afirmó Barreto, cuya agencia está tratando de recaudar US $72 millones para proveer alimentos de manera inmediata a 700 mil personas.

El cambio climático llegó para quedarse

Para el especialista, el cambio climático llegó para quedarse, por eso la solución a mediano plazo pasa por hacer a los agricultores de subsistencia “más resilientes a los extremos meteorológicos”, algo que se consigue diversificando sus cultivos, mejorando sus técnicas de siembra o introduciéndoles en el mercado para que puedan vender sus excedentes.

El cambio climático se ha convertido también en una razón de peso que empuja a los centroamericanos a migrar dentro de sus propios países o incluso a Estados Unidos.

El organismo internacional calcula que en los últimos cuatro años el 18 por ciento de las personas que se fueron de Guatemala lo hicieron por culpa de los efectos climáticos adversos, una cifra que se sitúa en el 14 por ciento en Honduras y en el 5 por ciento en El Salvador.

“Tradicionalmente se ha considerado la pobreza y la inseguridad como las principales causas, pero en los últimos años existe un incremento de las personas que huyen de los efectos del cambio climático. Esto lo están reconociendo las propias autoridades americanas al momento que llegan a la frontera”, concluyó.

Con información de Agencia EFE

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