Nota de EU89.7
IMÁGENES | Volcán de Fuego, a un año de la tragedia

Estas son las imágenes de la tragedia del volcán de Fuego

El 3 de junio de 2018 quedó marcado como uno de los días más tristes de la historia de Guatemala.

Durante la mañana las autoridades daban a conocer que el volcán de Fuego iniciaba su segunda erupción del año, con explosiones que elevaban columnas de ceniza a más de 6 mil metros sobre el nivel del mar, flujos piroclásticos descendían de las barrancas.

Conforme pasaron los minutos el coloso presentaba mayor actividad, para algunas personas era una fase normal, pero la realidad fue contraria a lo que pensaron.

Erupción

Una potente explosión causó que toneladas de material volcánico descendieran a gran velocidad, lo crítico fue que este no tomó las barrancas del volcán, fue directo a la aldea San Miguel Los Lotes.

La reacción de los pobladores fue correr y salvar sus vidas, otros buscaron sus viviendas para ponerse a salvo.

Todos estos esfuerzos no fueron suficientes, el material volcánico a gran temperatura sepultó muchos hogares, también lo hicieron rocas de gran tamaño que fueron arrastradas a gran velocidad.

Auxilio en la oscuridad

Las horas pasaron y cuerpos de socorro trataban de ayudar a las víctimas, entró la noche y los esfuerzos para salvar vidas tuvieron que ser suspendidos.

Los gritos de auxilio, el llanto, los lamentos, la tristeza y el dolor era el escenario en ese poblado de Escuintla, la labor de búsqueda tuvo que esperar.

Reanudaron tareas

Al siguiente día, a las 5 horas, se retomó el trabajo, el panorama era desalentador, ya que muchos cuerpos de pobladores fueron localizados en la Ruta Nacional 14 que quedó bajo toneladas de material volcánico.

Las tareas se intensificaron, hombro a hombro los bomberos, policía, ejército y colaboradores retiraban piedras y el ardiente lodo volcánico para encontrar sobrevivientes, o los cuerpos de fallecidos.

Esfuerzo

Estos esfuerzos los efectuaron durante 72 horas, la esperanza era encontrar sobrevivientes en las viviendas enterradas. Cada lámina que se quitaba, cada pedazo de pared que era demolido para buscar víctimas salía vapor, era el resultado del potente volcán de Fuego y su furia.

Las esperanzas de pobladores para encontrar a sus familiares jamás desapareció conforme pasaron los meses. Hubo protestas, exigencias y ayuda para continuar las tareas.

Hallazgos

Las semanas pasaron y el trabajo con maquinaria pesada permitió el hallazgo de restos humanos que fueron trasladados al Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif) para el estudio científico que coadyuvara a la identificación de víctimas

Actualmente, el Inacif tiene un registro de 114 fragmentos corporales aún están en posesión de esta entidad a la espera de ser identificados.

Después de la catástrofe se recibieron 341 casos para la identificación de víctimas, de los cuales 207 se logró respuestas positivas y entregadas a sus familiares. Otros 20 fueron descartados por ser cuerpos de animales.

Desaparecidos

En San Miguel Los Lotes aún hay 229 desaparecidos, según el último informe de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred).

La tragedia dejó 201 fallecidos, 27 heridos, 851 damnificados, 1 mil 398 personas aún permanecen en albergues.

Reacciones tardías

La Convergencia Ciudadana para la Gestión del Riesgo y representantes de comunidades asentadas en las faldas del volcán de Fuego, indicaron que a un año de la tragedia que dejó más de 200 muertos las acciones del Gobierno “han sido tardías e ineficaces”.

Según los comunitarios, principalmente de las aldeas de San Pedro Yepocapa y Escuintla, se deben implementar medidas de prevención que coadyuven a los pobladores.

Acciones

A decir de Saúl de la Cruz, uno de los representantes, para las comunidades de difícil acceso el Gobierno y municipalidades deben implementar sistemas de alerta temprana y de evacuación que sean efectivas, ya que en estos lugares los comunitarios no cuentan con puentes ni carreteras.

Este tipo de obras se dificulta ejecutarlas debido a que las zonas fueron declaradas de alto riesgo, según comentó De la Cruz.

“El Estado debe asegurar el acceso a los derechos humanos a las personas que viven en estas comunidades, incluyendo salud, educación, empleo y servicio básico como agua y saneamiento, ya que no se cuenta con estos servicios”, agregó el entrevistado.