El estadio de Toronto ampliará su capacidad para el Mundial 2026 mediante la instalación de gradas temporales, una solución que ha generado debate entre aficionados y expertos.
El BMO Field será uno de los escenarios protagonistas del Mundial de 2026, consolidando a Canadá como una de las sedes clave del torneo. Inaugurado en 2007 y ubicado en Exhibition Place, a orillas del lago Ontario, el recinto ha sido un punto de referencia para el fútbol en el país. Su construcción respondió al crecimiento del deporte en territorio canadiense, y desde entonces ha albergado partidos internacionales, finales de copa y eventos de gran relevancia, además de convertirse en la casa del Toronto FC.
El estadio es propiedad de la ciudad de Toronto y está operado por la empresa Maple Leaf Sports & Entertainment, que también gestiona otras franquicias deportivas de alto perfil en la ciudad. Con una capacidad habitual cercana a los 30 mil espectadores para partidos de fútbol, el BMO Field ha sido objeto de varias remodelaciones, especialmente entre 2014 y 2016, cuando se amplió su infraestructura y se mejoraron sus instalaciones para adaptarse a estándares internacionales.
Críticas al BMO Field, en Toronto
Sin embargo, para el Mundial de 2026, el estadio deberá aumentar significativamente su capacidad para cumplir con los requisitos de la FIFA, que exige un mínimo superior a los 40 mil asientos para partidos de fase de grupos. Para lograrlo, se instalaron gradas temporales, una solución que ha generado diversas reacciones tanto en el ámbito deportivo como entre los aficionados. Estas estructuras permitirán alcanzar el aforo necesario sin realizar modificaciones permanentes de gran escala.
Las críticas no han tardado en aparecer, centradas principalmente en la experiencia del espectador y en la estética del recinto. Algunos especialistas consideran que las gradas temporales podrían afectar la visibilidad y el confort, mientras que otros cuestionan la inversión en estructuras provisionales en lugar de apostar por una expansión definitiva.
A pesar de ello, las autoridades defienden la medida como una alternativa eficiente y sostenible, que permitirá a Toronto cumplir con los estándares del torneo sin comprometer el uso habitual del estadio una vez finalizado el Mundial.


