La FIFA y diversos estudios proyectan millones de dólares en impacto económico, generación de empleos y crecimiento turístico durante la Copa Mundial que organizarán Estados Unidos, México y Canadá.
El Mundial 2026 no solo promete convertirse en el torneo más grande en la historia del futbol por el aumento a 48 selecciones y 104 partidos. También apunta a ser uno de los eventos deportivos con mayor impacto económico jamás realizado en Norteamérica.
De acuerdo con estudios publicados por la FIFA y organismos asociados, el torneo podría generar decenas de miles de millones de dólares en actividad económica, además de impulsar el turismo, el empleo y la infraestructura en las ciudades sede.
La FIFA informó que, solo en Canadá, el Mundial podría producir hasta US$3.8 mil millones de dólares en actividad económica positiva entre 2023 y 2026. El estudio, elaborado junto con Deloitte Canadá, estima además una contribución de US$2 mil millones al Producto Interno Bruto canadiense, US$1.3 mil millones en ingresos laborales y la creación o preservación de más de 24 mil empleos.
El impacto no se limitará a Canadá. Un análisis conjunto de la FIFA y la Organización Mundial del Comercio estima que el Mundial 2026 podría generar hasta US$40.9 mil millones en Producto Interno Bruto global y cerca de 824 mil empleos de tiempo completo en todo el mundo.
En Estados Unidos, país que albergará la mayoría de los encuentros, las proyecciones señalan que podrían crearse alrededor de 185 mil empleos, además de producirse un impacto económico superior a los US$30 mil millones.
También se calcula que alrededor de 6.5 millones de aficionados asistirán a los partidos en las tres naciones anfitrionas del Mundial 2026, mientras millones más participarán en festivales de aficionados, actividades culturales y consumo turístico asociado al evento.
Otro de los sectores que espera beneficiarse es el turístico. Hoteles, restaurantes, transporte, comercio y entretenimiento forman parte de las industrias que prevén un aumento significativo en ingresos durante el torneo. Ciudades como Seattle han proyectado impactos cercanos a los US$845 millones únicamente por los partidos que albergarán.
Además, México contempla importantes inversiones en infraestructura y modernización urbana. Diversos análisis señalan que la renovación de estadios, mejoras en movilidad y desarrollo turístico serán parte del legado que dejará el torneo en las ciudades mexicanas sede.
Sin embargo, el evento también enfrenta desafíos. Algunos reportes recientes indican preocupación en sectores hoteleros de Estados Unidos por reservas menores a las esperadas, mientras organizaciones civiles han advertido sobre posibles efectos en vivienda y aumento de costos para residentes locales.
Aun con esos retos, la FIFA mantiene la expectativa de que el Mundial 2026 marque un antes y un después para el futbol y para la economía regional. Con tres países anfitriones, 16 ciudades sede y el torneo más extenso de la historia, Norteamérica se prepara para recibir un evento que moverá no solo emociones deportivas, sino también miles de millones de dólares alrededor del planeta.


