Isabel “Chabelo” Ramírez ha sido testigo de las tres Copas del Mundo celebradas en el estadio de Ciudad de México. Vio jugar a Pelé, ayudó a proteger a Maradona y hoy trabaja para que las estrellas de 2026 compitan sobre un campo impecable.
En una Copa del Mundo repleta de figuras, récords y partidos memorables, una de las historias más singulares ocurre lejos de los reflectores. Isabel "Chabelo" Ramírez, encargado del mantenimiento del césped del estadio de Ciudad de México, puede presumir de algo que nadie más ha vivido: haber estado presente en las tres Mundiales celebradas en el recinto.
El estadio mexicano se convirtió en 2026 en el primero de la historia en albergar partidos de tres ediciones distintas de los Mundiales. Y Ramírez ha sido testigo privilegiado de cada una de ellas.
Su vínculo con el escenario comenzó en 1970. Entonces era apenas un niño que acompañaba a su padre, quien también trabajaba en el mantenimiento del campo. Gracias a ello tuvo la oportunidad de presenciar en directo algunos de los encuentros de aquel Mundial y ver en acción a la legendaria selección brasileña liderada por Pelé.
"Yo era solo un niño, y mi padre me cogía de la mano. Era increíblemente emocionante ver los partidos en directo", recordó.
Dieciséis años después regresó al mismo escenario, pero ya como trabajador. Durante el Mundial de 1986 formó parte del equipo de seguridad y una de sus responsabilidades fue colaborar en la protección de las selecciones y de figuras como Diego Armando Maradona, quien acabaría levantando el trofeo de campeón precisamente en ese estadio.
Cuatro décadas más tarde, Ramírez continúa formando parte de la historia del recinto. Ahora lidera un equipo de diez personas encargado de mantener en perfectas condiciones el terreno de juego durante el Mundial 2026.
Su trabajo combina experiencia, conocimiento del clima mexicano y tecnología de última generación implementada bajo los estándares de la FIFA. Sistemas de iluminación artificial, controles de humedad, refrigeración y estrictas mediciones permiten que el césped soporte una exigencia extraordinaria.
El desafío no es menor. En el mes previo al Mundial, el estadio acogió 14 partidos de la Liga MX y aun así logró presentar una superficie en óptimas condiciones para la máxima competición del futbol.
"Cuando llueve, nos ayuda porque el césped se regenera más rápido. Además, cuenta con un sistema de refrigeración y calefacción. Ha habido muchos cambios; ahora es un nuevo tipo de campo para nosotros y poco a poco le estamos cogiendo el truco", explicó.
Tras más de cuatro décadas ligado al recinto, Ramírez se prepara para cerrar una etapa irrepetible. Una vez finalice el Mundial, planea retirarse después de 41 años de trabajo.
"Lo he visto todo en este estadio", afirmó. "He vivido partidos, conciertos y momentos históricos. Ha sido un viaje maravilloso y estoy muy agradecido por ello", concluyó.




