Nota de EU89.7

Las elecciones son un proceso legal y jurídico, pero que no le dan validez a la realidad del país, afirman analistas políticos.

A la fecha van 13 días desde que abrió oficialmente la campaña de los partidos políticos dentro del proceso electoral 2019; sin embargo, aún hay incertidumbre respecto de la candidatura de la exfiscal Thelma Aldana, por el Movimiento Semilla, y la de Zury Ríos, del partido Valor, que buscan la presidencia del país.

¿Cuánto afecta esa situación al proceso electoral? ¿A quién o a qué grupo beneficia ese tipo de atraso? Dos analistas intentan aclarar en A Primera Hora algunas dudas al respecto. Se trata del abogado constitucionalista Carlos Bezares y del analista político Juan Callejas.

Carlos Bezares

Esta es una elección atípica que está fundando una nueva forma de hacer política hacia futuro. Por primera vez no estamos atiborrados de campaña, pero si vemos que los partidos están saliendo a la calle a buscar el voto.

Esta es una campaña muy judicializada. Han salido audios de diálogos entre candidatos. Otra candidata que no puede participar por impedimento constitucional y otra a la que le han presentado una serie de recursos para que no pueda participar. Lo irónico es que son las tres propuestas que puntean más alto en el votante.

Resulta importante la resolución de los recursos para darle certeza jurídica a la elección, y saber si van o no van. La candidatura de Sandra Torres en 2011, por ejemplo había salido a media campaña electoral.

Esta es una campaña con muchos señalamientos

Esta es una campaña con muchos señalamientos para muchos candidatos. Además hay toda la gama de candidatos que parecieran helados, los hay de todos los sabores y colores, hasta de maíz de frijol.

El tema problema es que la población no conoce más allá de los candidatos que se mencionan. Y esto hace que tengan cierto nivel de conocimiento y cierta ventaja sobre los desconocidos. Pero esa ventaja se ve mermada por los ataques sistemáticos a esas candidaturas.

Este proceso nos enseña que para que los partidos continúen con campañas de a pie, se va a necesitar ampliar el tiempo para que puedan dar a conocer sus programas y sus ideologías.

Eso podría fortalecer la institucionalidad de los partidos, pero con el tiempo.

Acerca del interés de la gente tenga en escuchar las propuestas

Es un momento atípico porque por primera vez hemos tenido un gobierno que en lugar de estabilizar el país ha profundizado la crisis. Ningún gobierno había llevado tan tirante la cuerda para generar conflictos en la sociedad.

De alguna forma, nos ha llevado a una crisis real. Hay que ver números. Este gobierno no ha hecho nada. Su preocupación principal fue sacar a la Cicig. Ejecutivamente, de las funciones que hay para el Ejecutivo, ¿qué se hizo en estos cuatro años?

¿Qué hemos hecho en estos cuatro años para fundar políticas públicas para salir del atolladero en que estamos? La gente está hastiada de eso. Es necesario otra Asamblea Nacional Constituyente para hacer cambios porque estamos hastiados de esta democracia.

Hay otra oportunidad

Yo creo que en 1993 se perdió el país. Luego hubo otra oportunidad de tener un plan de nación: Los Acuerdos de Paz, pero también vino el Cacif, cuando se presentó el Pacto Fiscal, se opone y se vuelve a romper la cosa.

Ahora ya sin plan, en 2015, se abre la posibilidad de re-pactar algunos puntos nacionales para que por lo menos solucionara en parte la crisis.

Esos puntos históricos es lo que no vemos en 2019. Lo que quedó fue el desasosiego de cuatro años de polarización. Es necesario hacer un alto y ver realmente qué país queremos.

En este momento se vale llamar al sacrificio nacional en función de hacer un mejor país. Si no, nos vamos al abismo.

¿Podría surgir un candidato sorpresa?

No.

En 2015 ocurrió lo que no iba a ocurrir. Se cambiaron los números por la debacle que vivió el gobierno del PP. La población buscaba algo nuevo. Las viejas huestes se movían alrededor de esa elección y no se derrotó el voto clientelar.

Nos desgastamos cuatro años en la conflictividad, mientras el voto clientelar se fortalecía en el interior del país. Me refiero a todas esas redes de líderes locales.

Hasta 2014 no sabíamos cómo funcionaba el sistema de corrupción, de modo que el político le da dinero a sus bases para que se mantengan votantes cautivos. Ese es el voto clientelar, porque se sostienen del dinero producido por la corrupción. Hemos llegado al punto político en que estábamos antes del 2015.

No existe un candidato que haga un parte aguas. Para fijar una marca en política, se necesitan muchos años y estrategias. ¿Cómo fijar a un candidato milagro en el imaginario colectivo?

Muchos tienen la idea de que con la caída de Thelma Aldana se pueden beneficiar, pero eso no es cierto. Se va a dividir el voto y otro tanto se va al voto nulo. En el caso de Zury Ríos, se va a dividir y a diluir el voto. Estamos en la consolidación de cualquiera de los proyectos que tenga la red, como la posibilidad real de estar fijado en la mente poblacional.

¿Qué pasa si no van Sandra Torres, Zury Ríos y Thelma Aldana?

Ese escenario sería caótico. Obviamente cada una de estas tres candidatas tienen sus simpatizantes, que son mayorías. Si las mayorías no ven a sus candidatos, ¿qué puede provocar eso en el país? No nos conviene.

Eso le daría pie a quienes sueñan con que no existan las elecciones, en un ambiente muy polarizante.

¿Y si para las elecciones hay candidaturas pendientes?

Los plazos se tienen que cumplir, porque 72 horas antes las papeletas tienen que estar con los candidatos que deben participar. Que falte uno invalida toda la elección. El TSE va a presionar para tener resoluciones 72 horas antes. Igual el Organismo Judicial (OJ) porque no pueden cuestionar la elección.

¿Hay forma de recomponer el sistema de partidos políticos?

Una salida es el voto nulo y la otra es que, quien llegue al poder, no tendrá la suficiente gobernabilidad y tendrá que llamar a un gran acuerdo nacional. El problema es la legitimidad. Ninguno tiene el apoyo para zanjar los problemas.

Juan Callejas

El problema está en si el proceso nos lleva a la necesidad de una búsqueda de una decisión radical, y mudar a otro que lo resolvamos con una Asamblea Nacional Constituyente.

Los progresivos, en el marco de la ley, tenemos 30 años de llevar eso. Se supone que en 1986 estábamos fundando una democracia, pero nada de eso ha sucedido. Se habla de atipicidad del este proceso electoral. Yo hablo de anormalidad.

Hoy no tenemos los candidatos definidos. Es imposible pensar que estamos viviendo un proceso atípico, cuando no están resueltos el voto en el extranjero ni los candidatos. Las propuestas, si las tienen algunos partidos, no hay chance de comunicarlas.

Es imposible pensar que en el tiempo que queda, nos más de 20 candidatos van a poder, en 70 días, trasladar sus propuestas para cambiar el país. Es un tema que es profundamente estructural, electoral, social, judicial, y en todos los ámbitos que no hay en Guatemala.

Hay que construir sobre roca firme y la única forma es construir la base y luego levantar el edificio de la democracia republicana que queremos.

La gente podría aceptar esas propuesta con interés

Si surgiera una propuesta con sentido y encaje en el colectivo, es posible. Pero en medio de la confusión y la predominancia de la judicialización de todo el proceso. Muchos están difundiendo lo que dicen propuestas, pero son listado de buenas intenciones. No se escucha nada notable.

Deberían olvidarse del partidismo político, de la campaña y volcarse al país. El país necesita soluciones.

Guatemala necesita una transformación educativa de fondo, por ejemplo. ¿Hay algún candidato que haga una propuesta estructurada? No. ¿En Salud? Tampoco. En el tema judicial… nada pasa.

Los niveles de desconfianza que hay son profundos en todas partes. En la justicia, en el tema electoral. En todo.

La diferencia entre el slogan y la propuestas; son listas de buenas intenciones

De todo el proceso, de 1986 a la fecha, solo un partido ha surgido con una propuesta: la Democracia Cristiana. Era un plan concebido con el qué, cómo y cuándo, con un plazo de 20 años. Ahí se conjugaba la idea de una propuesta sólida.

Los dos primeros años fueron de luna de miel con el sector privado, porque se logra estabilizar el país, pero cuando se plantea la reforma tributaria vino la huelga más grande, y el pronunciamiento del Cacif para detener esa reforma.

Eso no quiere decir que en la DC fuera de santos. Ahí también se inoculó la corrupción. pero es la única gestión política que yo conozco, ni siquiera la de Jorge Carpio, con su ‘libro azul’, con señales de orientaciones. No tenía la formulación de un proyecto político completo.

El país necesita un gran acuerdo nacional

Es un país fragmentado y secuestrado por algunas fuerzas oscuras y algunas no tan oscuras. Hubo una agenda multipartidaria que se logró elaborar, pero pasa lo mismo que con los acuerdos de paz y con la Constitución. La firmamos, la promulgamos, pero no la cumplimos.

Hay gente a la que no le interesa que el país funcione y se opone a una verdadera democracia republicana.

Lo cierto es que vamos a una crisis de gran envergadura que nos obligará a sentarnos y a vencer esos obstáculos para lograr una Asamblea Nacional Constituyente, y es lo que no le gusta a los empresarios.

Deberíamos de caminar por otro rumbo

El ganador de cualquier ámbito, de lo que ocurra en este momento, se llama crimen organizado porque el país va a quedar, en enero de 2020, fragmentado, debilitado, con un gobierno totalmente frágil y a merced de los grupos que manejan el dinero.

Quienes manejan el dijeron son estos caballeros que son los que tienen el interés de consolidar ese poder. Tienen al Estado en la mano. Si pensáramos que el verdadero enemigo es ese capítulo de la vida, creo que actuaríamos de otra manera.

No son los partidos los enemigos entre ellos, pero batallan así. Por eso atacan por el lado del sistema de justicia y el Organismo judicial se está prestando a darle validez a un proceso.

Como sociedad deberíamos buscar más claridad en nuestros otros liderazgos que sí pueden salir. No en función de un partido, sino en función de cómo sacar adelante al país, que vaya más allá de las elecciones, que se salgan del proceso normal de un proceso electoral.

Las elecciones son un proceso legal y jurídico, pero que no le dan validez a la realidad del país. Lo esencial es que pasada las elecciones entremos en una real posibilidad de entrar a procesos que general posibilidades de solución.

¿Y hay posibilidades de eso?

Poner a valer el voto nulo. Con todo este desencanto, de que cada uno de los feligreses de estas candidatas (Torres, Aldana y Ríos), el proceso tienen una salida jurídica a la que se le puede dar validez: el voto nulo.

Y aunque se repitan las elecciones con los mismos candidatos, será lo mismo. Serán elecciones fallidas, y quien sea elegido no tendrá el poder real de ejercer la presidencia.

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