El proceso judicial por el colapso del techo de la discoteca Jet Set, una de las tragedias más devastadoras de República Dominicana, dio un giro importante después de que un juez decidiera modificar la calificación jurídica de los hechos atribuidos a los propietarios del establecimiento.
La decisión fue adoptada el viernes 16 de octubre de 2026 por el juez Franny González, de la Cuarta Sala Penal del Distrito Nacional, quien acogió la solicitud de representantes de las víctimas para que Antonio y Maribel Espaillat sean juzgados por homicidio voluntario y golpes y heridas voluntarios bajo la figura del dolo eventual.
La nueva calificación representa un escenario judicial más grave para los hermanos Espaillat, quienes podrían enfrentar penas de entre tres y 20 años de prisión si son declarados culpables.
El desplome ocurrió el 8 de abril de 2025, durante una presentación del merenguero Rubby Pérez, y dejó 236 personas fallecidas y más de un centenar de heridos.
¿Por qué la justicia decidió agravar los cargos?
Inicialmente, el caso era conocido bajo la calificación de homicidio involuntario, relacionada con hechos en los que se produce una muerte sin intención de causarla.
Sin embargo, los representantes legales de las víctimas argumentaron que existían elementos suficientes para considerar una responsabilidad penal más grave.
Durante la audiencia, el juez González señaló que los propietarios presuntamente conocían las condiciones de deterioro del techo del establecimiento y habían recibido advertencias antes del desplome.
Según la valoración expuesta por el magistrado, los elementos presentados permitían examinar si la tragedia pudo evitarse y si los responsables del establecimiento continuaron operándolo a pesar de conocer los riesgos.
Por esa razón, el tribunal aceptó modificar la calificación jurídica a homicidio voluntario bajo la figura del dolo eventual, una decisión que cambia el rumbo del proceso penal.
No obstante, el cambio de calificación no constituye una sentencia condenatoria ni determina de manera definitiva la culpabilidad de los acusados.
¿Qué significa homicidio por dolo eventual?
El dolo eventual es una figura jurídica que se analiza cuando una persona puede prever que su conducta provocará un resultado grave y, pese a ello, continúa actuando y acepta la posibilidad de que ese resultado ocurra.
En el caso Jet Set, el debate judicial se centra en determinar si los propietarios conocían los peligros relacionados con las condiciones estructurales del establecimiento y, aun así, permitieron que continuara funcionando.
La diferencia con el homicidio involuntario es importante, porque este último generalmente se relaciona con negligencia, imprudencia o incumplimiento de deberes de cuidado, sin que exista aceptación del resultado mortal.
La nueva calificación permitirá que un tribunal examine si las pruebas respaldan la existencia de dolo eventual.
Los abogados de los hermanos Espaillat han rechazado esta interpretación y sostienen que no se ha demostrado la existencia de intención de matar ni los elementos necesarios para aplicar esa figura jurídica.
El juicio tendrá que comenzar desde cero
Otra consecuencia importante de la decisión es que el proceso deberá reiniciarse ante un tribunal colegiado del Distrito Nacional.
El juez González explicó que la nueva calificación jurídica contempla penas que superan la competencia del tribunal que conocía originalmente el caso.
Por ese motivo, dispuso la interrupción del juicio y su remisión a un tribunal integrado por tres jueces, que será seleccionado mediante el procedimiento correspondiente.
Esto significa que las pruebas y los argumentos deberán ser examinados nuevamente en el juicio que se celebre ante el nuevo tribunal.
La decisión supone un cambio significativo para las familias de las víctimas, que llevan más de un año esperando que se establezcan las responsabilidades por lo ocurrido.
La tragedia que conmocionó a República Dominicana
La madrugada del 8 de abril de 2025 quedó marcada por el colapso del techo de la discoteca Jet Set, ubicada en Santo Domingo.
El establecimiento se encontraba lleno de personas que disfrutaban de una presentación del reconocido merenguero Rubby Pérez cuando, inesperadamente, parte de la estructura se desplomó sobre los asistentes.
La emergencia provocó una movilización de equipos de rescate, bomberos, personal médico y organismos de seguridad, que trabajaron durante horas entre los escombros para localizar sobrevivientes.
El balance final reportado fue de 236 fallecidos, además de numerosos heridos.
Entre las víctimas mortales se encontraba Rubby Pérez, una de las voces más reconocidas del merengue dominicano, cuya muerte causó una profunda conmoción en el mundo de la música.
También fallecieron otras figuras conocidas, entre ellas el exbeisbolista de Grandes Ligas Octavio Dotel y Nelsy Cruz, gobernadora de Montecristi.
La tragedia provocó expresiones de solidaridad dentro y fuera de República Dominicana, mientras familiares y sobrevivientes exigían respuestas sobre las condiciones en las que funcionaba el establecimiento.




