Un aficionado llamado Víctor Dell'Aquila, quien perdió sus brazos a los 12 años, fue protagonista de "El Brazo del Alma" en el Mundial Argentina 1978.
Las fotografías dicen más que mil palabras, y en la Copa del Mundo de la FIFA Argentina 1978, donde la "Albiceleste" logró su primer Mundial, hubo una que quedó inmortalizada por su significado: El Abrazo del Alma.
Es una de las fotografías más icónicas y emotivas de la historia del futbol argentino y de los Mundiales. No se trata de un concepto espiritual o poético original, sino del título que se le dio a una imagen capturada durante la final del Mundial de Argentina 1978.
La imagen captura el momento en que Víctor Dell'Aquila, un aficionado de 22 años sin brazos, quien invadió el terreno de juego después de la final contra Países Bajos (que Argentina ganó 3-1 en tiempo extra) y se "abraza" con los jugadores campeones del mundo Ubaldo Fillol (arquero) y Alberto Tarantini (defensor).
Dell'Aquila, que había perdido ambos brazos a los 12 años en un accidente, saltó el alambrado y corrió hacia los futbolistas. Al no tener brazos, usó las mangas vacías de su suéter para rodearlos en un gesto de pura emoción y alegría.
El fotógrafo Ricardo Alfieri, quien había entrado al campo por su edad y menor agilidad logró inmortalizó ese instante preciso.
Días después, el periodista Ernesto Cherquis Bialo le puso el título "El abrazo del alma", destacando que era un abrazo que trascendía el cuerpo físico y nacía del corazón y el alma.
La foto se convirtió rápidamente en símbolo de la celebración argentina por su primera Copa del Mundo y en una de las imágenes más recordadas del deporte nacional.
Mundial Argentina 1978
Teniendo como ciudades sedes las de Buenos Aires, Rosario, Mar del Plata, Córdoba y Mendoza, la Copa del Mundo de la FIFA se realizó en Argentina durante 1978, entre el 1 y 25 de junio. El Mundial volvía a Sudamérica por primera vez desde Chile en 1962.
La mascota de este Mundial fue Gauchito. La pelota oficial sufrió un cambio revolucionario con la aparición de la Adidas Tango, que se convirtió en un clásico del diseño y perduró durante cinco mundiales; contaba con mayor impermeabilización que los diseños anteriores.


