Silvio Gazzaniga no sea tan conocido como Pelé o Diego Maradona, pero su creación es, sin duda, el objeto más icónico y reconocido del deporte mundial.
Puede que Silvio Gazzaniga no sea tan conocido como Pelé o Diego Maradona, pero su creación es, sin duda, el objeto más icónico y reconocido del deporte mundial. El escultor italiano diseñó y creó el trofeo más importante del futbol.
La necesidad de un nuevo trofeo surgió tras la Copa de 1970, cuando Brasil ganó su tercer título. Según las normas de la época, la selección brasileña tenía derecho a conservar el trofeo original de Jules Rimet de forma permanente.
Para sustituir el famoso trofeo, la FIFA convocó un concurso de diseño. Silvio Gazzaniga, escultor con experiencia en la creación de medallas y trofeos, fue uno de los muchos participantes, pero destacó entre todos. No solo envió el boceto solicitado, sino también una fotografía de un prototipo. Y ganó.
Declaraciones de Silvio Gazzaniga
La escultura representa dos figuras humanas estilizadas que emergen de la base, extendiéndose hacia arriba para sostener un globo terráqueo. Está elaborada en oro de 18 quilates y mide 36,8 centímetros de altura, con un peso aproximado de 6,1 kilogramos.
"La idea era crear algo que simbolizara el esfuerzo, el dinamismo y la euforia de un atleta en el momento de la victoria, con toda la alegría que ello conlleva", explicó Gazzaniga en una entrevista con la FIFA pocos años antes de su fallecimiento en 2016.
"Las figuras que emergen del material rugoso de la base evocan una sensación de júbilo por la victoria. Los anillos de malaquita en la base encajaban a la perfección con la escultura porque son verdes, como un campo de futbol, y además son una piedra preciosa", recordó.
Una visita especial
Desde su inauguración en 2016, el Museo de la FIFA en Zúrich alberga de forma permanente la obra maestra de Gazzaniga. Sin duda, uno de los elementos más destacados de la exposición, el trofeo es un lugar de peregrinación donde todo aficionado al fútbol se detiene para observarlo de cerca y, por supuesto, tomarse una foto.
Entre los visitantes se encontraban Giorgio, Gabriella y Tomaso, hijo, hija y nieto de Silvio Gazzaniga, quienes realizaron un emotivo viaje al museo para reconectar con el legado de su familia.
"¡Es como una hermanita para mí!", exclamó Giorgio al acercarse a la obra maestra de su padre.
Su nieto, Tomaso Bonazzi, destacó la revolución artística que su abuelo impulsó: "Existe una era ‘pre’ y una ‘post’ Gazzaniga. Antes, los trofeos eran rígidos y cuadrados. Mi abuelo introdujo un nuevo enfoque en el modelado; el trofeo se elabora como una verdadera escultura, creando movimientos fluidos y cálidos dentro del material".
"Era más feliz cuando estaba trabajando. Era un trabajo que realmente le llenaba el corazón", recordó Gabriella.
Sus palabras reflejan la pasión que definió la vida de Gazzaniga. Al dar forma a las líneas sinuosas y las figuras ascendentes del trofeo, regaló al mundo un símbolo universal de ambición, uno que sigue despertando las emociones de cada jugador que sueña con levantarlo, y de cada aficionado que lo admira en el Museo de la FIFA.
*Información FIFA.


