Pickles, el perro que encontró la Copa del Mundo robada

Pickles, el perro que encontró la Copa del Mundo robada en 1966

por Christoper Chang
Pickles, el perro que encontró la Copa del Mundo robada en 1966 - FIFA
Pickles, el perro que encontró la Copa del Mundo robada en 1966 / FOTO: FIFA

Durante la previa del Mundial de 1966, la Copa del Mundo fue robada en Londres. Su recuperación llegó gracias a Pickles.

La historia del fútbol está llena de hazañas memorables, pero pocas tan insólitas como la del perro Pickles, el inesperado héroe que ayudó a recuperar la Copa del Mundo en 1966. Aquel año, Inglaterra se preparaba para organizar el torneo más importante del planeta, pero un suceso inesperado puso en riesgo la celebración: el trofeo fue robado a pocos meses del inicio del campeonato. La posibilidad de perder la copa antes de que comenzara el Mundial parecía absurda, pero ocurrió, desatando una crisis que mantuvo en vilo a todo el país.

El trofeo en cuestión era la Copa Jules Rimet, una pieza de gran valor simbólico y material. Fabricada en plata esterlina con baño de oro y adornada con una base de malaquita, representaba a Niké, la diosa griega de la victoria. En marzo de 1966, la copa se exhibía en el Westminster Central Hall de Londres, como parte de una exposición filatélica. A pesar de las medidas de seguridad, el 20 de marzo los guardias descuidaron su puesto y, en medio de la multitud que asistía a un servicio religioso, el trofeo desapareció sin dejar rastro.

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La Copa del Mundo que fue robada en 1966 - FIFA

Así rescató Pickles la Copa del Mundo

El robo provocó una intensa investigación policial. Días después, el presidente de la Asociación de Fútbol inglesa recibió una nota de rescate firmada por un tal "Jackson", quien exigía una elevada suma de dinero. La policía organizó una operación encubierta y logró detener a un sospechoso, Edward Bletchley, pero este solo resultó ser un intermediario sin información sobre el paradero del trofeo. La situación se volvía cada vez más desesperante, al punto de que los organizadores consideraron encargar una réplica secreta para evitar el bochorno internacional.

Sin embargo, la solución llegó de la forma más inesperada. Una semana después del robo, un perro mestizo llamado Pickles, mientras paseaba con su dueño David Corbett por el sur de Londres, detectó un paquete sospechoso escondido entre unos arbustos. Al inspeccionarlo, descubrieron que se trataba nada menos que de la Copa del Mundo envuelta en papel de periódico. Gracias al instinto del animal, el trofeo fue recuperado intacto, devolviendo la tranquilidad a los organizadores y al público.

El hallazgo convirtió a Pickles en una celebridad inmediata. Fue premiado con reconocimientos oficiales, participó en eventos y hasta apareció en una película. Cuando Inglaterra se consagró campeona del mundo en julio de ese mismo año, tras vencer a Alemania Federal en la final, el perro fue invitado a la cena de celebración, donde incluso se le permitió compartir la mesa con los jugadores. Su hazaña quedó ligada para siempre a uno de los momentos más gloriosos del fútbol inglés.

Aunque Pickles falleció al año siguiente, su legado perdura como una de las anécdotas más entrañables del deporte. La historia no terminó ahí: la Copa Jules Rimet volvería a ser robada en 1983 en Brasil, desapareciendo para siempre. Aun así, el episodio de 1966 sigue siendo un recordatorio de que, incluso en los momentos más críticos, la solución puede aparecer de la manera más inesperada, a veces guiada simplemente por el olfato de un perro.

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Pickles, el perro que encontró la Copa del Mundo robada en 1966 - FIFA

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