El presidente de Estados Unidos reaccionó con sorpresa al enterarse del costo de las entradas mundialistas y pidió pensar en los aficionados comunes.
El presidente de Donald Trump reconoció que los boletos para el próximo Mundial de fútbol tienen precios excesivos y admitió que él mismo no estaría dispuesto a pagarlos. En una entrevista telefónica concedida al diario The New York Post, el mandatario reaccionó con sorpresa al enterarse de que las entradas para el partido entre Estados Unidos y Paraguay, programado para el 12 de junio en Los Ángeles, parten desde los 1.000 dólares. "Definitivamente me gustaría estar ahí, pero tampoco lo pagaría, si le soy honesto", afirmó el líder republicano.
Trump también expresó preocupación por el impacto que estos costos podrían tener en los aficionados de clase trabajadora, especialmente en sectores populares de Nueva York que forman parte de su base electoral. El mandatario mencionó a residentes de Queens y Brooklyn, asegurando que le decepcionaría que muchos de sus simpatizantes no puedan asistir a los encuentros debido a los elevados precios. Además, señaló que estudiará el tema, aunque no detalló posibles medidas para facilitar el acceso a las entradas.
Trump asegura que el Mundial será "un éxito comercial"
A pesar de sus críticas, el presidente estadounidense destacó el enorme éxito comercial del torneo y elogió a la FIFA por las cifras récord de venta de boletos. Según explicó, el organismo rector del fútbol mundial ha comercializado alrededor de cinco millones de entradas, lo que considera una muestra del impacto global y la enorme expectativa que genera la competición. Trump calificó el Mundial como un evento "extremadamente exitoso" desde el punto de vista financiero y mediático.
La polémica por el precio de los boletos continúa creciendo, especialmente en el mercado de reventa, donde algunas entradas para la final han alcanzado cifras millonarias. Mientras tanto, la FIFA sostiene que el sistema de "mercado dinámico" permite que los precios se ajusten según la demanda de los aficionados. Sin embargo, el debate sobre la accesibilidad económica del Mundial sigue abierto, con críticas de seguidores que consideran que el torneo se está alejando cada vez más del público tradicional del fútbol.


