La reventa legal en Estados Unidos ha disparado los precios de las entradas del Mundial, generando una brecha entre el costo oficial y los valores en plataformas digitales.
Un reciente estudio y análisis del mercado de entradas para el Mundial ha puesto en evidencia una fuerte inflación en los precios de reventa, especialmente en plataformas digitales. A pocas semanas del inicio del torneo, conviven dos realidades muy distintas: por un lado, la política oficial de acceso de la organización; y por otro, los precios elevados que enfrentan los aficionados en el mercado secundario para poder asistir a los partidos.
La FIFA ha puesto a la venta más de 100.000 entradas con precios iniciales cercanos a los 60 dólares, especialmente para la fase de grupos. Según la organización, esta estrategia busca mantener opciones accesibles dentro de un sistema de precios escalonados, donde se ofrecen distintas categorías según la demanda y la relevancia de cada partido, incluyendo boletos destinados a la final.
La inflación del precio de las entradas para el Mundial
Sin embargo, en Estados Unidos, la reventa de entradas es legal y forma parte del funcionamiento habitual de grandes eventos deportivos y de entretenimiento. En ese contexto, el mercado secundario ha llevado a que boletos del Mundial aparezcan en plataformas digitales con precios que alcanzan cifras extremadamente altas, similares a lo que ocurre con eventos como el Super Bowl o las Finales de la NBA, donde los precios pueden superar fácilmente los miles de dólares.
Este fenómeno responde a la lógica de la oferta y la demanda, aunque no siempre refleja transacciones reales. Muchas de las cifras más extremas publicadas en línea funcionan como referencias o estrategias de posicionamiento, y no necesariamente como precios finales de compra. En este contexto, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, incluso ironizó sobre el tema al señalar que, en casos hipotéticos de entradas vendidas por sumas millonarias, los aficionados recibirían beneficios adicionales para mejorar la experiencia del evento.
Finalmente, la FIFA defiende su modelo de venta y reventa a través de plataformas oficiales, asegurando que busca ofrecer un entorno seguro y transparente. Además, la organización sostiene que los ingresos generados por la Copa Mundial de la FIFA se reinvierten en el desarrollo del fútbol a nivel global, apoyando programas masculinos, femeninos y juveniles en sus federaciones miembro, lo que, según el organismo, justifica parte de su estrategia económica en torno al torneo.


