Llegar a una final de la Copa Mundial es el sueño de cualquier selección. Sin embargo, no todas las historias terminan con una celebración. A lo largo de la historia del torneo más importante del futbol, varias naciones lograron instalarse en el partido decisivo, pero quedaron a las puertas de conquistar el título.
De acuerdo con registros de la FIFA, cinco selecciones han disputado al menos una final de la Copa del Mundo sin conseguir coronarse campeonas. Algunas estuvieron cerca en más de una ocasión y otras dejaron generaciones inolvidables que marcaron época pese a no tocar la copa.
La selección que más veces sufrió ese desenlace fue Países Bajos. El conjunto neerlandés alcanzó tres finales de la Copa del Mundo: en 1974, 1978 y 2010. En las dos primeras cayó ante Alemania Occidental y Argentina, mientras que en Sudáfrica 2010 perdió frente a España en tiempo extra. Pese a contar con figuras históricas como Johan Cruyff, Marco van Basten o Wesley Sneijder, el título mundial sigue siendo una deuda pendiente para el futbol neerlandés.
En tiempos más recientes, Croacia sorprendió al mundo en Rusia 2018. Con Luka Modrić como figura, los croatas alcanzaron por primera vez una final mundialista, aunque terminaron perdiendo ante Francia. Aun así, aquella generación quedó grabada como una de las más exitosas en la historia del país balcánico.
Otro caso emblemático es el de Hungría. Los magiares disputaron las finales de 1938 y 1954. La más recordada fue la de Suiza 1954, cuando llegaban como favoritos tras una brillante campaña liderada por Ferenc Puskás, pero terminaron sorprendidos por Alemania Occidental en uno de los partidos más recordados de la historia mundialista.
Suecia jugó la final de la Copa del Mundo de 1958 en casa. Los suecos soñaban con el título, pero se toparon con el Brasil de un joven Pelé, que inició en ese torneo una de las eras más gloriosas del futbol mundial.
También aparece Checoslovaquia, selección histórica que llegó a las finales de 1934 y 1962, aunque fue derrotada por Italia y Brasil, respectivamente. Años después, el país se dividiría en República Checa y Eslovaquia.
Aunque ninguna de estas selecciones logró conquistar la Copa del Mundo, todas han dejado huella en la historia del futbol.


