El arquero estadounidense protagonizó una exhibición inolvidable frente a Bélgica en los octavos de final del Mundial 2014.
La noche del 1 de julio de 2014 quedó grabada para siempre en la historia de las Copas del Mundo. Aunque Estados Unidos cayó 2-1 ante Bélgica en los octavos de final de Brasil 2014, el verdadero protagonista fue el arquero estadounidense Tim Howard, quien convirtió una eliminación en una actuación legendaria.
En la Arena Fonte Nova de Salvador, Bélgica atacó una y otra vez. Disparos de Kevin De Bruyne, Romelu Lukaku y Eden Hazard parecían destinados al gol, pero siempre aparecía Tim Howard con reflejos extraordinarios para mantener con vida al conjunto dirigido por Jürgen Klinsmann. FIFA recuerda que el guardameta realizó 16 atajadas, la mayor cantidad registrada en un partido mundialista desde que existen estadísticas oficiales.
La actuación fue tan impactante que incluso jugadores belgas quedaron asombrados. Kevin Mirallas aseguró que fue "la mejor actuación de un portero" que había visto, mientras Lukaku admitió que no encontraba palabras para describir lo que había hecho el estadounidense.
El encuentro terminó resolviéndose en tiempos extra. De Bruyne abrió el marcador al minuto 93 y Lukaku amplió la ventaja en el 105’. Estados Unidos reaccionó con un gol de Julian Green, pero no fue suficiente para evitar la eliminación. Aun así, la imagen de Tim Howard multiplicándose bajo los tres postes terminó robándose los titulares del mundo entero.
La exhibición de Tim Howard trascendió el futbol. En redes sociales se volvió viral el hashtag "#ThingsTimHowardCouldSave", con memes y bromas sobre cualquier cosa que el guardameta pudiera detener. Incluso el entonces presidente de Estados Unidos, Barack Obama, bromeó días después diciendo que Howard debía convertirse en el nuevo Secretario de Defensa del país.
Más de una década después, aquella noche sigue siendo considerada una de las actuaciones individuales más impresionantes en la historia de los Mundiales. Aunque Bélgica avanzó a cuartos de final, el recuerdo imborrable de ese partido continúa siendo la resistencia casi sobrehumana de Tim Howard, el hombre que convirtió una derrota en una leyenda.


