La ONU advierte que el calor extremo marcará el Mundial 2026. Se estima que 26 partidos se disputarán bajo condiciones de alto riesgo para jugadores y aficionados.
El Mundial 2026, que se celebrará en Estados Unidos, México y Canadá, estará condicionado por un factor que trasciende lo deportivo: el calor extremo. De acuerdo con el Secretariado de Cambio Climático de las Naciones Unidas (ONU), las altas temperaturas serán una de las principales historias del torneo y podrían afectar tanto el rendimiento de los jugadores como la experiencia de millones de aficionados. La organización ha advertido que este fenómeno está directamente relacionado con el cambio climático y sus crecientes efectos en distintas regiones del planeta.
El secretario ejecutivo de Cambio Climático de la ONU, Simon Stiell, señaló que las interrupciones de los partidos por razones climáticas no deben considerarse hechos aislados. Según explicó, el aumento sostenido de las temperaturas globales durante más de un siglo, impulsado principalmente por el uso de combustibles fósiles, está generando condiciones cada vez más difíciles para la práctica deportiva. Por ello, instó a los medios de comunicación a aprovechar momentos como las pausas de hidratación para informar al público sobre las causas y consecuencias del calentamiento global.
The greatest show in the world is ready. Are you? ?#FIFAWorldCup pic.twitter.com/ISxLhuLUkm
— FIFA World Cup (@FIFAWorldCup) April 1, 2026
¿El Mundial con más calor de toda la historia?
Los expertos prevén que el impacto del calor será visible dentro y fuera de los estadios. Sobre el terreno de juego podrían observarse reducciones en la intensidad de los encuentros, sustituciones más tempranas y frecuentes pausas para la hidratación de los futbolistas. Además, algunos equipos podrían verse obligados a modificar sus estrategias para administrar mejor el esfuerzo físico en condiciones climáticas adversas. Según estudios especializados, alrededor de 26 de los 104 partidos programados se disputarían bajo niveles de riesgo para la salud de los jugadores.
La situación también representa un desafío para los aficionados. A diferencia de los futbolistas, quienes cuentan con supervisión médica constante, los espectadores pueden permanecer expuestos durante varias horas a temperaturas elevadas mientras se desplazan hacia los estadios o esperan el inicio de los encuentros. Aunque algunos recintos disponen de sistemas de aire acondicionado, esta medida resulta insuficiente para eliminar completamente los riesgos asociados al calor extremo, especialmente en ciudades con estadios abiertos y altos índices de humedad.
Ante este panorama, la ONU insiste en que la adaptación por sí sola no será suficiente. La organización considera indispensable acelerar la transición hacia fuentes de energía más limpias para reducir las emisiones que contribuyen al calentamiento global. El Mundial de 2026 podría convertirse así en una poderosa plataforma para concienciar a millones de personas sobre la necesidad de actuar frente al cambio climático. Más allá de la competencia deportiva, el torneo servirá como recordatorio de que el futuro del fútbol y el bienestar de las próximas generaciones dependen de las decisiones que se tomen hoy.


