El choque de este domingo entre europeos y asiáticos revive antecedentes mundialistas que han dejado huella en ambos seleccionados.
Cuando Países Bajos y Japón se enfrenten en el Mundial 2026 (hoy, 13 horas de Guatemala), muchos aficionados pensarán que se trata de un duelo inédito entre dos selecciones que rara vez coinciden en la Copa del Mundo.
Sin embargo, existe un antecedente que pocos recuerdan y que terminó influyendo en el recorrido de ambos equipos en Sudáfrica 2010.
La única vez que neerlandeses y japoneses se enfrentaron en un Mundial fue el 19 de junio de 2010, durante la segunda jornada del Grupo E. Aquel partido, disputado en Durban, fue mucho más cerrado de lo que reflejan los nombres de las selecciones.
Durante buena parte del encuentro, Japón logró contener a una generación neerlandesa repleta de figuras como Wesley Sneijder, Robin van Persie, Arjen Robben y Dirk Kuyt. Pero a los 53 minutos apareció Sneijder con un potente disparo que el guardameta japonés Eiji Kawashima no pudo controlar completamente. El balón terminó en la red y Países Bajos se llevó la victoria por 1-0.
Lo curioso es que aquella derrota no eliminó a Japón. Los asiáticos terminaron avanzando a los octavos de final como segundos del grupo, mientras que Países Bajos avanzó como líder con pleno de victorias.
A partir de ahí, los caminos tomaron rumbos distintos. La selección neerlandesa llegó hasta la final del torneo, donde cayó ante España en tiempo extra.
Japón, por su parte, estuvo muy cerca de alcanzar por primera vez los cuartos de final, pero fue eliminado por Paraguay en una dramática tanda de penales.
Dieciséis años después, ambos vuelven a encontrarse en una Copa del Mundo con una realidad diferente. Japón llega convertido en uno de los equipos más consistentes de Asia, con ocho participaciones mundialistas consecutivas, mientras que Países Bajos sigue persiguiendo el primer título de su historia tras haber sido finalista en tres ocasiones.
El dato que pocos conocen es que el único antecedente mundialista entre ambos no fue un simple partido de fase de grupos. Fue un encuentro que ayudó a impulsar a Países Bajos hacia la final de Sudáfrica 2010 y que, al mismo tiempo, confirmó el crecimiento de una selección japonesa que comenzaba a consolidarse como protagonista habitual en los Mundiales.


