Una curiosa coincidencia relacionada con la famosa estatua de Rocky Balboa ha desatado todo tipo de teorías y comentarios entre los aficionados.
La selección de Ecuador comenzó con el pie izquierdo su participación en el Mundial 2026 tras caer 1-0 frente a Costa de Marfil en un encuentro correspondiente al Grupo E. Sin embargo, más allá de los aspectos futbolísticos, una peculiar coincidencia se convirtió en tema de conversación entre aficionados y medios deportivos: la llamada "maldición de Rocky".
Antes del compromiso disputado en Filadelfia, cientos de seguidores ecuatorianos protagonizaron una multitudinaria celebración en las famosas escalinatas del Museo de Arte de la ciudad. En dicho lugar se encuentra la emblemática estatua de Rocky Balboa, personaje inmortalizado por el actor Sylvester Stallone.
Como parte del ambiente festivo, los aficionados colocaron una camiseta de Ecuador sobre la figura, una tradición que ha sido repetida por fanáticos de distintos equipos a lo largo de los años. Lo que parecía un simple gesto de apoyo terminó generando todo tipo de comentarios después de la derrota ecuatoriana.
En Filadelfia existe desde hace décadas la creencia popular de que cualquier equipo cuyos aficionados vistan la estatua de Rocky con sus colores termina sufriendo una derrota importante. La superstición se ha fortalecido debido a varios antecedentes deportivos en los que conjuntos favoritos acabaron perdiendo tras protagonizar este tipo de intervenciones.
Ecuador y sus siguientes rivales en el Mundial 2026
La Tri llegaba al Mundial con grandes expectativas. El equipo dirigido por Sebastián Beccacece acumulaba una larga racha sin derrotas y contaba con figuras como Moisés Caicedo, William Pacho, Piero Hincapié y Enner Valencia. Sin embargo, la falta de contundencia terminó pasando factura. Los ecuatorianos generaron múltiples ocasiones de peligro e incluso estrellaron varios remates en los postes, pero no lograron abrir el marcador.
Cuando parecía que el empate sería definitivo, apareció Amad Diallo al minuto 90 para darle el triunfo a Costa de Marfil y silenciar a la marea amarilla que había invadido las tribunas de Filadelfia.
El resultado puso fin a una impresionante racha de 19 partidos invicto para Ecuador y complicó sus aspiraciones de avanzar a la siguiente ronda.


