La selección congoleña vuelve al escenario mundialista 52 años después con una generación forjada en las principales ligas europeas.
La República Democrática del Congo disputó su único Mundial en 1974 bajo el nombre de Zaire. Ahora, con una plantilla repleta de futbolistas que compiten en las principales ligas europeas, los Leopardos aspiran a conseguir la primera victoria mundialista de su historia y convertirse en una de las revelaciones del torneo.
Aaron Wan-Bissaka, el fichaje de lujo
La gran noticia para Congo en los últimos años fue la incorporación internacional de Aaron Wan-Bissaka. Formado en Inglaterra y con experiencia en la Premier League, el lateral derecho decidió representar a la República Democrática del Congo y se convirtió en una de las grandes apuestas del seleccionador Sébastien Desabre para el Mundial. Su capacidad defensiva, velocidad y experiencia al máximo nivel aportan jerarquía a una selección que afronta el torneo más importante de su historia reciente. La FIFA destacó su presencia entre los nombres más relevantes de la convocatoria congoleña para el Mundial 2026.
Yoane Wissa, la referencia ofensiva
El delantero es considerado una de las principales amenazas de los Leopardos. Su velocidad y capacidad goleadora lo convierten en el futbolista llamado a liderar el ataque congoleño en su regreso mundialista. La FIFA lo señaló como una de las piezas clave del plantel que consiguió la clasificación.
Chancel Mbemba, el capitán
El experimentado defensor ejerce como líder dentro y fuera del campo. Su trayectoria internacional y su capacidad de mando serán fundamentales para una selección que necesitará solidez defensiva para competir en un grupo exigente.
Cédric Bakambu, la voz de la experiencia
A sus 35 años, Bakambu aporta liderazgo y gol. Es uno de los referentes históricos del combinado nacional y afronta probablemente la última gran cita internacional de su carrera.
Théo Bongonda, el desequilibrio
El atacante aporta creatividad y capacidad para romper partidos. Su habilidad en el uno contra uno y su versatilidad ofensiva lo convierten en una de las armas más peligrosas del conjunto africano.


