Tras protagonizar una burla a uno de los rivales, el jugador brasileño fue tendencia tras regalar unas de las imágenes más conmovedoras tras derrotar a los japoneses.
Matheus Cunha acaparó la atención mundial al protagonizar dos de los momentos más destacados en la victoria de Brasil sobre Japón en los dieciseisavos de final del Mundial 2026.
El delantero de la selección brasileña alternó gestos de provocación y camaradería tras el ajustado triunfo 2-1 que permitió a la Canarinha avanzar a octavos en Houston, Estados Unidos.
En los instantes finales del partido, Matheus Cunha respondió a la eliminación japonesa mostrando cinco dedos al atacante rival Kento Shiogai, haciendo alusión a los cinco títulos mundiales de Brasil.
Este gesto fue interpretado como una contestación directa a los comentarios previos de Shiogai, quien había declarado que Brasil ya no contaba con la fortaleza de antaño, generando expectativas sobre una posible hazaña de Japón en el torneo.
El episodio comenzó a circular rápidamente en redes sociales y generó opiniones divididas: mientras algunos aficionados vieron la acción como una respuesta justificada ante la provocación, otros la consideraron innecesaria en el contexto de la deportividad.
El contraste después del pitazo final
Minutos después de su gesto polémico, Matheus Cunha mostró otra faceta al consolar al mediocampista japonés Ao Tanaka, quien había desperdiciado una ocasión clara que podría haber cambiado la suerte de Japón.
Matheus Cunha se acercó, le dio un abrazo y le dedicó palabras de aliento, reflejando un respeto notable tras la intensa disputa deportiva.
El contraste entre ambos gestos de Cunha —la burla inicial y el abrazo posterior— resumió la montaña rusa emocional que suele vivirse en partidos de eliminación directa.
En la cancha, el delantero jugó como titular y fue relevante durante 65 minutos, antes de ser sustituido por Gabriel Martinelli, el autor del gol decisivo que selló el pase brasileño.
Con 27 años, Matheus Cunha atraviesa una etapa sobresaliente en su carrera. Forma parte del Manchester United desde la temporada 2025-2026, tras su paso por el Wolverhampton Wanderers. Su rendimiento en el Mundial 2026 confirma que se consolida como pieza clave, tanto para la selección brasileña como en el competitivo fútbol europeo.




