El extremo francés firmó su séptima asistencia del torneo en el partido por el tercer lugar, superó la marca que Pelé mantenía desde México 1970 y estableció un nuevo récord en las Copas del Mundo.
Michael Olise escribió este sábado una de las páginas más destacadas del Mundial 2026. El futbolista de Francia alcanzó las siete asistencias en la presente edición de la Copa del Mundo y estableció un nuevo récord histórico, dejando atrás una marca que había permanecido intacta durante 56 años.
Con sus dos pases de gol en el partido por el tercer lugar, el extremo francés superó las seis asistencias que consiguió el brasileño Pelé en el Mundial de México 1970, un registro que durante más de medio siglo parecía inalcanzable y que era considerado uno de los grandes hitos estadísticos de la competición.
Olise fue una de las piezas más importantes del conjunto francés a lo largo del torneo. Su velocidad, visión de juego y capacidad para desequilibrar por las bandas lo convirtieron en uno de los futbolistas más determinantes del campeonato.
Más allá de sus actuaciones individuales, destacó por su facilidad para generar oportunidades de gol para sus compañeros, una virtud que terminó por inscribir su nombre en la historia de los Mundiales.
El récord adquiere aún mayor relevancia por el hombre al que desplazó. Pelé había fijado la marca de seis asistencias durante la conquista del tercer título mundial de Brasil en México 1970, una selección considerada por muchos especialistas como una de las mejores de todos los tiempos.
Desde entonces, ningún jugador había logrado superar ese registro, pese al paso de figuras como Diego Maradona, Zinedine Zidane, Lionel Messi o Kevin De Bruyne.
Aunque Francia no pudo alcanzar la final y debió conformarse con disputar el partido por el tercer lugar, Olise encontró un motivo para celebrar. Su séptima asistencia le permitió convertirse en el futbolista con más pases de gol en una misma edición de la Copa del Mundo y cerrar el torneo con un logro que difícilmente pasará desapercibido.
A sus 25 años, el atacante francés no solo confirmó su crecimiento como una de las grandes figuras del futbol europeo, sino que también dejó una huella imborrable en la historia de los Mundiales al derribar un récord que sobrevivió más de cinco décadas.





