Nota de EU89.7
Bellas y peligrosas, el misterio de las decenas de amantes muertas de Pablo Escobar

Tres días de muertes constantes marcaron la historia de una carretera solitaria de Colombia. Cuerpos torturados, mutilados y perforados fueron encontrados abandonados en el lugar. Pero, ¿quiénes eran? Según los relatos, se trataba de al menos 49 amantes de Pablo Escobar. La policía asegura que al menos cada una de ellas había compartido una “noche …

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Tres días de muertes constantes marcaron la historia de una carretera solitaria de Colombia.

Cuerpos torturados, mutilados y perforados fueron encontrados abandonados en el lugar.

Pero, ¿quiénes eran? Según los relatos, se trataba de al menos 49 amantes de Pablo Escobar.

La policía asegura que al menos cada una de ellas había compartido una “noche de lujuria” con el narcotraficante.

Según los informes, dentro de las víctimas mortales, además de las 49, también se encuentran adolescentes, niñas y hombres adinerados.

El tenebroso lado de Pablo Escobar

“Era amable, sereno, de pocas palabras y se portaba como un caballero. Daba consejos casi como un padre y nunca hablaba de sus problemas”, reveló al periódico El Tiempo en 1991 una jovencita que compartió noches de sexo con el jefe del Cártel de Medellín.

Pablo Escobar Gaviria era un peligro, sobre todo las delatoras a las cuales no les tuvo piedad.

La menor que habló fue una de las dos sobrevivientes a la masacre que dejó muertas a casi cincuenta amantes de uno de los capos más reconocidos de la historia.

“A una amiga mía le hicieron una cruz de tiros en el cuerpo. La encontraron por la carretera. La habían torturado, ¡qué pecado!… A esa muchacha la acusaron de que sabía de los enemigos de Pablo. Y quedamos solo dos: yo y La Llorona”, dijo mientras se persignaba y agradecía estar viva.

“¿Por qué Pablo las mató?”, quisieron saber los periodistas colombianos.

Casi justificando el trágico final de sus compañeras, la muchacha respondió: “Si hablabas o delatabas, estabas muerta. Hay peladas que se buscaron la muerte por escuchar conversaciones que no debían y contar todo lo que oían. Para seguir viva había que mantener la boca cerrada, y ellas no supieron hacerlo”.