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Contaminación de pruebas y temor de los testigos retrasaron el caso Veliz Franco

Un integrante de la fiscalía especial que se encargó de la investigación por el asesinato de la adolescente María Isabel Veliz Franco explicó el proceso para resolver el crimen. También, destacó el papel de la madre de la víctima en lograr la aplicación de justicia.

Rosa Franco, madre de María Isabel Véliz Franco
Foto: MP

Ayer se emitió una sentencia condenatoria de 30 años de prisión contra Gustavo Adolfo Bolaños Acevedo por el asesinato de la adolescente María Isabel Veliz Franco. El crimen ocurrió en 2001.

Jorge García, de la agencia fiscal especial del caso, explicó este martes en el programa A Primera Hora, de Emisoras Unidas, cómo se logró finalmente la aplicación de justicia.

Recordó que la menor desapareció el 16 de diciembre de 2001. En ese momento tenía 15 años de edad.

Dos días después, su cuerpo fue encontrado en un terreno baldío ubicado en Ciudad San Cristóbal, en la zona 8 de Mixco, Guatemala.

El Estado de Guatemala fue condenado en 2014 por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH), pues se le consideró como responsable por las violaciones a los derechos de la joven ante la falta de respuesta eficaz a la denuncia que presentó su mamá sobre la desaparición.

De igual forma, se determinó de parte de ese tribunal que existió una serie de falencias en la investigación de los hechos.

El caso de Veliz Franco es uno de los que dio origen a la implementación de la alerta de búsqueda inmediata de mujeres Isabel-Claudina, que está en funcionamiento desde agosto de 2018.

Gustavo Bolaños es condenado por el asesinato de María Isabel Véliz Franco

El caso Veliz Franco

Después de la sentencia de la Corte IDH, el Ministerio Público (MP) continuó con las investigaciones; sin embargo, la situación era complicada debido a los indicios que se manejaban.

Jorge García dijo durante la entrevista que la agencia fiscal especial inició con la reconstrucción del caso a partir de todos los documentos que se tenían a la mano.

Pero, sin evidencia material, porque fue contaminada, ya sea por ignorancia o por mala fe.

“Todos los hallazgos que fueron recabados en la escena del crimen fueron tocados por diferentes manos, no se podía hacer ninguna prueba porque no sería admisible, en virtud de la contaminación”, expuso.

A esto se sumó una serie de acciones que surgieron para desviar las investigaciones hacia sujetos que no tenían nada que ver.

Se señalaba a amigos de María Isabel, pero no se hicieron los esfuerzos para dar con los verdaderos responsables, explicó.

Entonces, el MP buscó a cada uno de los potenciales testigos y pudo avanzar en reconstruir los hechos, que llevaron como resultado a dar con el responsable del crimen, que es Gustavo Adolfo Bolaños.

Anteriormente, él había sido señalado como posible responsable, pero de parte de ciertos investigadores y personal policial “no se quiso tocar al señor” por sus antecedentes, ya que está vinculado con el crimen organizado, reveló.

Tenía fincas en Petén, era dueño de 45 vehículos, y muy conocido en el barrio Gerona. Entonces, tenía cierta influencia.

Esto tenía como consecuencia que esta persona manejaba cierto poder e influencia para poder generar miedo y que no avanzaran las investigaciones.

Eso sigue pasando, pues cuando se sabe que tiene relación con ciertos personajes, esto influye para que las personas se sientan intimidadas, aseguró el entrevistado.

Destaca papel de la madre

A criterio del fiscal García, esa situación que evidenció el mal funcionamiento del sistema en Guatemala para resolver este tipo de crímenes, y la estigmatización que se hace de las mujeres por su forma de vestir u otros aspectos, hizo que se retrasara la resolución del caso.

El entrevistado manifestó que el machismo en el país todavía no se ha superado y que en 2001, cuando fue asesinada la adolescente, se echaba la culpa a la mujer que por su condición era la responsable de lo que le pasara por su descuido u otras circunstancias.

“Las autoridades de esa época no le quisieron dar la relevancia y comenzaron a estigmatizar a Isabel, trataban el tema como que ella había sido la culpable de su muerte”, señaló.

Pero, a raíz de esto, la madre de la menor, Rosa Elvira Franco, empezó la lucha en solitario para buscar justicia. Después, el Grupo Guatemalteco de Mujeres le dio todo el apoyo para ir avanzando.

A criterio de García, la lucha de la mujer fue importante porque tuvo el suficiente valor de enfrentarse al sistema, “que no le dio respuestas inmediatas y tuvo que andar de oficina en oficina tratando de obtener justicia para su hija”.

En ese camino, la madre sufrió maltrato de parte de funcionarios, así como situaciones de desgaste.

Los avances eran complicados por el tema de la influencia del principal sospechoso. Los mismos testigos no querían presentarse a declarar porque tenían miedo de hablar contra esta persona.

Pero se logró implementar una estrategia con la madre y el GGM para tener la certeza de que se tomaran en cuenta los indicios y la incorporación de documentos de declaraciones de testigos que ya están muertos.

Entre estos últimos está Marco Antonio Juárez Revolorio, quien fue novio de María Isabel, y murió asesinado en circunstancias que no han sido investigadas hasta ahora. En el escrito de su declaración, el relata que Bolaños Acevedo lo amenazó.

Marco Antonio no tenía recursos económicos y fue en una masacre que ocurrió en la zona 11, a inmediaciones de los campos del Roosevelt, el 14 de febrero de 2007. Fue acribillado por un grupo de personas.

A pesar de las circunstancias adversas, la madre de la adolescente continuó sin descanso en la búsqueda de respuestas.

Y justamente fue una declaración de ella la que permitió dar un giro a las pesquisas, pues compartió que su hija sufría acoso de parte de Gustavo Bolaños y ello lo corroboraron los testigos.

“Esta persona la llegaba a buscar, la acosaba, la buscaba en el trabajo para llevársela. La presentó a su familia como su novia”, dijo el fiscal.

Añadió que se pudo determinar un rasgo característico del ahora condenado, pues solamente buscaba tener relaciones con personas menores para tenerlas bajo su control.

Se logró establecer esos patrones de conducta y perfiles, por medio de los análisis de tres peritos. Se confirmó que cometía violencia contra la mujer y estaba predispuesto a generar relaciones desiguales de género.

A criterio del fiscal García, este caso es de los pocos excepcionales, así como el que llevan de Claudina Velásquez Paiz, asesinada en 2005, en donde su padre ha insistido en que haya justicia.

Ese justamente es el otro expediente por el que se creó la alerta Isabel-Claudina.

El entrevistado señaló que son cientos de personas las que han buscado justicia para sus seres queridos, pero el sistema le ha negado ese acceso por una serie de formalismos.

Y en el caso de Rosa Franco, opinó que ella es un símbolo de perseverancia.

“Es una madre soltera que prácticamente crío a sus hijos sola. Y es admirable que a pesar de toda esta situación, se graduó el año pasado de abogada y notaria. Es un vivo ejemplo para todas las mujeres guatemaltecas”, concluyó.