Basada en la película Infernal Affairs (2002) una trilogía policiaca ubicada en la exuberante Hong Kong que obtuvo cualquier cantidad de premios en Asia, desde su director, actores, vestuario, secuencias de acción, música original, es decir, The Departed fue un éxito rotundo de aquel lado.
Al ver esto, Warner Bros adquirió los derechos con los productores Brad Grey y el actor-productor Brad Pitt. Se contrató a William Monahan, escritor, director y productor para adaptar el guión.
En marzo del 2004 se informó que la película sería ambientada en Boston y Martin estaría a cargo. Cayeron nombres para la épica. Matt Damon fue el primero, después Leo DiCaprio. A Robert De Niro le fue ofrecido el papel del Frank Costello pero dejó pasar la oportunidad por dirigir El Buen Pastor. Jack Nicholson aceptó a sugerencia de Scorsese.
Jack basó su personaje en el mafioso James Joseph "Whitey" Bulger Jr que pertenecía la organización criminal mafiosa Winter Hill Gang en la ciudad de Boston Massachusetts.
Basta decir que "Whitey" fue acusado de 19 asesinatos y 31 delitos relacionados con su organización criminal por lo que fue sentenciado a cadena perpetua. Murió asesinado hace unos tres años en la cárcel.
El rodaje inició a principios del 2005 y fue estrenada en 2006 obteniendo una recaudación de 291 millones a nivel mundial con un presupuesto de 90 millones.
El adiós de un gigante
Se podía oler en el ambiente que Jack Nicholson se iba a retirar. The Departed sería su "último baile". Qué mejor ver a un gigante retirarse en una película donde su potencial de actor destructivo, caricaturesco, sociópata, maldito y asqueroso explotara en nuestra cara y nos dejara marcados con la interpretación de Frank Costello.
Mi memoria no deja escapar la mirada demoniaca y lujuriosa de Costello mientras tira un puño de droga a la pared. Jack en su máxima expresión. Se dice que improvisó muchas escenas y todas fueron ciertas como la escena con DiCaprio cuando le pregunta si él es la rata y le saca un revolver, algo que no estaba en el guión. "Cielos, cayó en una postura extraña" después de rematar a una mujer con un revolver. La escena tuvo que ser cortada por lo torcida que era, según ha dicho Matt Damon en infinidad de entrevistas. Los Infiltrados sirvió para grabar en letras de oro el legado de un actor extraordinario.
La trama compleja y envolvente nos muestra grandes actuaciones secundarias como la de Alec Baldwin como el capitán George Ellerby, Martin Sheen como el capitán Charles Queenan y Rey Winstone como Frenchy el segundo de Costello.
Después nos encontramos a Leo DiCaprio como Billy Costigan, Matt Damon como el sargento Colin Sullivan y Mark Wahlberg como el sargento Sean Dignam, quienes ofrecen un duelo de actuaciones brutales, conmovedoras y asfixiantes. Costigan un pobre diablo que nació en una familia de delincuentes con "honor" y usa esa mala fama a su favor. Sullivan cuya admiración por Costello lo empuja a entrar al FBI para protegerlo. Y Digman quien ha perdido incontables batallas en la línea de fuego y su integridad y rectitud, es lo último a lo que se aferra.
Una temática rescatada
Recuerdo que en los primeros años del 2000, la visión popular que se tenía de Martin Scorsese era que ya había hecho todas las películas de mafia del género. ¿Qué más podría hacer? La enorme Goodfellas, Casino y Mean Streets ya nos habían conquistado. ¿Cómo se puede refrescar el tema?
Después de revisar que en el mundo hay cientos de células mafiosas que se exportan a otros países, llámese cárteles, cosa nostra, maras, yakuza, crimen organizado, narcos, el tema de estas asociaciones sigue despertando fascinación en los cinéfilos y en el entretenimiento es sinónimo de morbo y éxito comercial.
Los Infiltrados llegó a nuestras vidas no como el punto final de un género que por aquel tiempo parecía agotado sino que se actualizaba y expandía de sus tentáculos para podrir a las fuerzas de seguridad. Además ofrecía una luz de por qué la delincuencia organizada en EUA es tan "discreta".
Tal vez lo más angustiante que vemos es la vida de los agentes encubiertos que ponen en juego sus vidas y sus almas por lo fácil que es perderse en ese mundo donde todo se tiene al alcance de las manos. Sin embargo, un paso en falso significa una bala en la cabeza.
Era la tercera colaboración de Leo Dicaprio con Scorsese luego de Gangs Of New York y El Aviador. Al menos aquí fue la primera vez que no se veía como un niño acomodado lastimero, al contrario se mostró como un pobre diablo que no tenía nada que perder. Somos testigos de la profunda angustia que implica cumplir con su deber. También vemos su feroz lucha por recobrar su identidad y ese es otro matiz que nos conquistó con su actuación. Por otro lado Matt Damon no actúa como él mismo. Se dejó ver algunos matices del gran actor que es y se le pide, todavía hoy, que arriesgue más. En el caso de Wahlberg, lo detestamos de principio a fin pero si nos ponemos en su lugar, el pobre tipo ha sido víctima de la decepción y el engaño no se sabe cuántas veces y ha visto traición tras traición y su hartazgo es palpable aunque al final logró redimirse. Y claro Nicholson, otro aplauso por favor.
The Departed es feroz, angustiante, entretenida con una gran Banda Sonora con la gran Confortably Numb en una versión de Roger Waters y Van Morrison, One Way Out de los Allman Brothers, Baby Blue de los ingleses de Badfinger y Gimme Shelter y Let It Loose de los Rolling Stones. Si no están los Stones no es película de Scorsese.
Se puede ver y celebrar en Netflix. Por cierto ésta película le dio el primer Oscar a Scorsese y la Academia ya le debía cinco. Es sin duda un clásico del género y una de las grandes películas de lo que va del siglo XXI.




