Sin lugar a duda, Guatemala suma un nuevo motivo para celebrar su riqueza y biodiversidad natural. El motmot de corona castaña, identificado científicamente como Momotus castaneiceps, fue reconocido como una ave especie independiente y vinculada exclusivamente con el territorio guatemalteco, especialmente con los bosques secos del valle del río Motagua.
La decisión fue incluida en el suplemento número 67 de la lista de aves de Norteamérica de la Sociedad Americana de Ornitología (AOS), publicado en octubre de 2026. Con esta actualización taxonómica, el ave dejó de ser considerada parte de Momotus mexicanus, conocido como motmot mexicano.
Durante años, las poblaciones guatemaltecas fueron clasificadas dentro de la misma especie que las encontradas en México. Sin embargo, investigadores analizaron una amplia cantidad de fotografías, grabaciones y registros disponibles en plataformas especializadas para determinar si realmente se trataba de la misma ave.
El estudio encontró diferencias consistentes en características físicas y vocales. El motmot guatemalteco presenta una máscara negra alrededor de los ojos más amplia, además de variaciones en el plumaje, tamaño corporal y longitud de sus alas. También tiene un canto diferente: sus vocalizaciones son más graves, pausadas y están compuestas por menos notas que las de su pariente mexicano.
Más del ave
De acuerdo con la investigación, los ejemplares de Momotus castaneiceps pueden alcanzar aproximadamente 36.4 centímetros de longitud, mientras que las poblaciones mexicanas analizadas tienen un promedio cercano a los 34 centímetros. El reconocimiento también pone atención sobre uno de los ecosistemas más particulares de Guatemala: el bosque seco del valle del Motagua.
Esta región, ubicada principalmente en el nororiente del país, cuenta con condiciones áridas y alberga una diversidad de especies adaptadas a largos períodos de sequía.
El motmot de corona castaña permanece asociado al interior de Guatemala, particularmente al alto valle del Motagua, donde habita bosques tropicales deciduos, bosques de galería y áreas de vegetación secundaria.
Más allá de la importancia científica del descubrimiento, la separación de esta especie representa un llamado a proteger su hábitat.




